viernes, 18 de marzo de 2011

Lo que nadie pregunta ni responde de la crisis del sector universitario...

Como universitario me veo en la obligación de denunciar la banalización y dispersión de la discusión vital para Venezuuela como lo es la Educación Universitaria. Lamentablemente, los puntos más importantes del debate se disuelven en los argumentos débiles tanto de quienes se autocalifican como universitarios "bolivarianos" o "socialistas", como por quienes se autoconceptúan como "demócratas". Esa polarización que se quiere hacer notar en el espacio público no es cierta y está dirigida a ocultar los verdaderos intereses de los sectores que pugnan frente a las cámaras, pero en realidad no representan a la mayoría de los obreros, empleados, docentes ni estudiantes universitarios.

Los argumentos antagónicos son:

1. Sector socialista (oficialista): Las universidades nacionales: Universidad de Los Andes (ULA), Universidad Central de Venezuela (UCV), Universidad del Zulia (LUZ), Universidad de Oriente (UDO), Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA) y Universidad de Carabobo (UC), se llevan la mayoría del presupuesto asignado, mientras que la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armnadas (UNEFA) y la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) tienen el menor presupuesto. La UNEFA tiene alrededor de 300 mil estudiantes, mientras que las universidades nacionales, cada una tiene alrededor de 40 mil estudiiantes.

Esto es cierto. Pero nadie en la palestra pública ni de un lado ni otro se atreve a cuestionar: ¿La UNEFA y la UBV cuentan con los siguientes productos y servicios en todas sus sedes?:
- Laboratorios de ciencias e ingeniería
- Centros de investigaciones
- Revistas científicas arbitradas tipo A
- Comedores
- Laboratorios de computación
- Equipos médicos - odontológicos
- Encubadoras de empresas y parques tecnológicos
- Bibliotecas
- Sueldo justo y pago oportuno a sus docentes, con todas los beneficios de la ley.
Nadie pregunta, nadie responde. Paro la enumeración por cuestiones de espacio. Las universidades nacionales tienen algunos de estos productos y servicios, sin embargo hay notables diferencias entre unas y otras. Surge entonces otra pregunta ¿Por qué si las universidades nacionales reciben relativamente el mismo presupuesto, por qué unas demuestran más productos y servicios que otras, por qué la calidad no es la misma en todas? Nadie pregunta, nadie responde.

El otro argumento es:
2. Sector No oficialista (del gobierno central, pero oficialista de las universidades nacionales). El gobierno por medio de la centralización del presupuesto pretende restarle autonomía a las universidades nacionales.
Medianamente cierto, pero qué es autonomía. Es autónomo quien puede autofinanciarse en por lo menos 60% de su presupuesto, de tal manera que no haya dependencia económica de otro y no pueda existir coerción ni manipulación vía concesión o retiro de financiamiento. No es autónomo aquel joven que depende económicamente de sus padres, ni quien depende económicamente de su pareja. La pregunta es: ¿Las universidades nacionales en su larga data no han podido autofinanciarse en por lo menos un 60% de su presupuesto? No hablo solo de autogestión vía postgrados, extensión, consultoría y asesoría, ya que algunas lo hacen, pero es insuficiente, maxime no se sabe cuánto es o lo que se dice no es todo. Nadie pregunta, nadie responde.

Mi argumento es: Se puede justificar que una universidad con carreras relacionadas con las ciencias y tecnologías agrícolas y con extensiones de tierras, no produzcan al menos el 50% de sus alimentos para sus comedores, teniendo a su disposición practicantes de esas carreras que atiendan los cultivos, y estudiantes de ciencias administrativas que puedan gerenciarlos y gestionarlos. Nadie pregunta, nadie responde.

¿Las universidades nacionales no pudieran prestar sus laboratorios de bionálisis a la comunidad y pedir un precio bajo para su mantenimiento, los estudiantes de farmacia no pudieran elaborar medicamentos sencillos con este mismo fin? Nadie pregunta, nadie responde. Y así pare usted de contar.

En conclusión, lo que estamos presenciando es una lucha de poder entre el gobierno central y quienes han gobernado por generaciones (incluso familiares) a las universidades nacionales. Polarización que no permite avances y quienes salimos más perjudicados somos los docentes, estudiantes, empleados y obreros que DE VERDAD HACEMOS VIDA UNIVERSITARIA.

En esta polarización absurda también hay otros poderosos beneficiados: los accionistas de las universidades y tecnológicos privados con cobros de matrícula exagerados, docentes subpagados y maltratados, politécnicos que imparten ingeniería sin un solo laboratorio... Pero nadie pregunta, y por su puesto nadie responde... Además qué hay de las otras universidades públicas, la UNELLEZ, UNET; UEFM, la UNA y tantas otras. Quien pregunta de estados y municipios con multiplicidad de núcleos de universidades públicas y privadas, pero marginados presupuestariamente y políticamente tanto por el gobierno central como por las autoridades de esas universidades. ¿No será recomendable centralizar esos esfuerzos en uno solo y que esas poblaciones tengan una institución educativa de calidad y no muchas pero con carencias? Y así miles de preguntas más que nadie las cuestiona en el espacio público.

La transformación universitaria es necesaria, no podemos copiar los modelos europeos positivistas - instrumentalistas, no podemos seguir con universidades reproductoras, más bien transformadoras en la onda de Simón Rodríguez y Paulo Freire, para que en realidad se le de respuestas al país, con una auntonomía que se otorque pero que el Estado comience por exigir autogestión hasta por lo menos un 60% del presupuesto, donde esa autogestión no solo sea de forma monetaria, sino de trabajo voluntario de estudiantes en su área de formación, de los mismos familiares de los estudiantes... Donde se integren a gobernaciones, alcaldías y consejos comunales en la colaboración del presupuesto aportando dinero, voluntad, propuestas...

La polarización del tema universitario lo deja sin soluciones, no le permite avanzar, solo beneficia a los poderosos y perjudica al resto, al pueblo, al país. Hagámonos preguntas y planteemos respuestas partiendo de la cotidianidad de la vida universitaria. Démosle un ejemplo al resto de los países de América Latina y del mundo de una universidad que ni es capitalista ni estatista, que ni es reproductora ni coaccionadora. Una universidad transformadora para ir más allá del sueño de Freire y de Simón Rodríguez.