martes, 10 de diciembre de 2013

Al final de la tarde


En ese cuarto, el último de la casa, reinaba la luz trepidante que me dijo mi futuro alguna vez. Era un atardecer de julio, el agua que me iba a tomar del vaso tenía hojitas carbonizadas de la quema de la caña de azúcar, la regurgité y la esparcí en el aire húmedo y tibio. Pregunté una vez más y solo escuché la voz de la Virgen en la lejanía que me invitaba a continuar, era muy leve, muy incierto, muy lejano, o quizás yo era muy ignorante. Fue en ese mismo sitio donde mi amiga, la interlocutora de Dios, me habló de un crepúsculo universal que se aproximaba, debía aprender a levitar según ella, pero eso de ser santo, aunque atrayente, nunca fue lo mío. Siempre he pensado que si soy humano eso debo ser, perfectible pero nunca perfecto.

Era cerca de la tarde que esa chica me increpó sobre los carbones en el recipiente de agua, juzgando a la esposa inexistente que me lo había llenado. Siempre tuve la duda si todavía había esposas que le llenaran un envase de agua a sus maridos ¿Eso existe? Una de mis tantas preguntas sin respuesta, como la del por qué los perros le ladran a una rueda en movimiento, quizás por rabia, por placer, o por pura diversión… Cuando aprenda a hablarle a los perros es lo primero que le preguntaré, aunque de pronto más de una mujer aborde mi pregunta como un acto de hipocresía, pues siempre se empeñan en afirmar el origen perruno de todos los hombres.

Más adelante por esas largas tardes, que duraban semanas y años enteros de mi existencia, tuve la visión de la Madre María, me invitaba y me recordaba los beneficios del sacramento de la comunión, pero nunca lo hice, primero porque hablar con un sacerdote más o menos pecador que yo, dejó de entusiasmarme. Solo confesaría mi renuncia a la invitación de santidad y de levitación, eso lo haré cuando encuentre al cura de los ojos diáfanos, de hablar pausado y cuyo mirar sea de frente, es decir, sacerdote cumplidor de mirarle a los ojos a su interlocutor…

En otras tardes, más calientes, por fin me cansé de tanto obnubilar en el laberinto quejumbroso. Salté de la ventana y sentí el crujir de la grama seca, me topé con el sargento de acero, y como siempre, me causó mucha risa, su pecho de paloma, su andar recto, sus marchas triunfales, su coreografía absurda, su guerra eterna y falsa. Fue por esos días cuando conocí la reina de Saba, era muy sabia y lejos estaba de ser hermosa, le pregunté, pero su altivez y soberbia nunca me dejaron escuchar, o quizás fue mi orgullo quien una vez más me taponó los oídos, o francamente,  aún me inundaba la ignorancia. Aprendí a perdonarla.     

En la tarde que parecía muy eterna nunca pude llegar al mar, ese si que sabe escuchar, abraza, mece, dice y también calla mucho, demasiado, bastante, a veces ensordece.  Pero de que escucha, escucha. Escuchado fui.

No fue hasta mi huida del cementerio que Shasmarael acudió a mi auxilio, como algo lógico, ese ser no podía ser blanco resplandeciente por mi naturaleza humana distante de la santidad. Su cabello era ondulado y rizado, sus cabellos, sus ojos, sus vestidos y sus manos alargadas eran también doradas, no como el oro, sino cobrizo. Solo él me dio el soplido de vida que necesitaba.

Para decepción de ese ser espiritual volví a pasear en los laberintos, pero esta vez sí tienen salida, algo debí mejorar. Eso de los ajedreces y los laberintos aburre mucho, aunque suenen y luzcan divertidos.  Fue en una de esas tardes cuando aprecié los paisajes, las voces quedaban atrás como una máscara caída en el piso y absorbida por la humedad del suelo. En las tardes de los crepúsculos aprendí a cantar a ratos, sin dirección y con bastantes fluctuaciones.

En la tarde de los vientos suavemente huracanados pude asir la palabra, era muy movediza, algo escurridiza, me decía tantas cosas a la vez, pero al caer la noche pude descifrarla, se hizo de noche y amaneció. Ahora se que esas tardes tan largas e imperecederas no volverán, se fueron con sus aires tibios y húmedos, ahora el viento me habla y el silencio no me ensordece, es hora de volver a la música, a la playa y a la merced del árbol que el Momoy me reservó muy cerca de la cascada, allí volveré y recuperaré mi tañir, tejeré los halos de luces y brindaré con las estrellas.

Las lógicas de la Propiedad Intelectual


Las lógicas de la Propiedad Intelectual

Reseña Crítica del Artículo de:

 Edgardo Lander (2001). Los derechos de propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global. Comentario Internacional. (2) II semestre.

Por Felipe A. Bastidas T.

De acuerdo con el autor analizado la propiedad intelectual es un dispositivo de la geopolítica del saber en la red del poder del  sistema mundo moderno que se viene fraguando desde 1492, cuyo punto álgido es la sociedad global entendida como sistema universal de capitales bajo el esquema del neoliberalismo. De esta forma, según la lectura y su posterior reflexión, se pueden señalar cinco lógicas en la estructura de dominación de la propiedad intelectual como institución social moderna:

1. La lógica moderna del control sobre la naturaleza: La naturaleza como un ente externo a la racionalidad humana fue inaugurada por Descartes, de allí que desde entonces se haya convertido en un eje nuclear de la modernidad cuya teleología es el dominio y control de la naturaleza por medio de la ciencia y la tecnología. Si se consideran entonces la ciencia y la tecnología como medios de producción, resulta bastante lógico inferir que estas dos dimensiones del saber humano hayan sufrido desde la Revolución Industrial un acelerado proceso de privatización y capitalización. El medio para este fin es la propiedad intelectual, es decir, capitalizar el conocimiento científico y tecnológico  como únicas vías para la explotación de la naturaleza y como forma de control del capital que en ellas se invierten y de la rentabilidad y excedentes que puedan producir.

Y es que no solo los medios de producción (ciencia y tecnología) pasan a ser capital sino que los productos transformados por ellas pasan a capitalizarse; de allí los intentos de patentes sobre material genético y biológico modificado, incluyendo semillas, células madre y órganos. El control sobre la naturaleza es compatible con el dominio económico y después político del nuevo mundo emergente producto de la intervención humana en las diversas formas de vida y subsistencia: desde la nanotecnología, pasando por las semillas para los alimentos transgénicos, la industria farmacéutica, hasta la exitosa inteligencia artificial que combina cerebros de ratones con electrodos y maquinaria artificial. 
Las proyecciones pesimistas de un mundo emergente patentizado no han sido desplegadas desde el sur, sino en numerosas veces por Hollywood, sobre todo a partir de la década de los 80’ del siglo XX: Terminartor, Cyborg, The Matrix, X Men, por citar los más publicitados.

2. La lógica moderna del individualismo de la creación humana: La modernidad y el individualismo inaugurado por Descartes han creado la falsa idea de que la creatividad es un ejercicio individual, lo cual resulta contradictorio al interior de la lógica científica, ya que los investigadores de la creatividad insisten en que ésta se da en la medida que la persona obtiene mayor información (creación de otros) y que una fase importante como la fluidez de las ideas es justamente el intercambio con otras personas. Para que la creación resulte en innovación esta debe ser valorada y evaluada por un número considerable de personas antes de divulgarse en masa, reproducirse o difundirse. Pero percibir la creatividad como un acto individual y no colectivo es la vía expedita que la propiedad intelectual abre para el control del capital sobre la naturaleza y el mundo emergente generado por la ciencia y la tecnología. Hasta la entrada de la modernidad el saber se consideraba colectivo e intercambiable de una cultura a otra.

3. La legitimación de la empresa capitalista como única fuente de creación intelectual: Decretada la individualidad de la creatividad, la invención y la innovación, éstas se han ido desplazando cada vez más de las universidades y del Estado a las empresas multinacionales. De hecho el mandato actual es que las universidades se autofinancien vendiéndoles su creación intelectual a las empresas, para esto es necesaria la institución de la propiedad intelectual. A esta lógica responden las políticas científicas e industriales que focalizan  el incentivo de la innovación hacia las empresas privadas y de éstas como titulares de sus patentes, independientemente que el origen de la innovación sean las instituciones públicas, las universidades o la comunidad misma. De esta forma, directa o indirectamente se valora y visibiliza la innovación que responda a los intereses de la rentabilidad y la productividad, quedan relegadas las tecnologías sociales y cualquier otra cuya reproducción no genere plusvalía.

4. La imposición del conocimiento científico – tecnológico como único y universal dentro de la lógica moderna: La capacidad de sistematización y registro de la ciencia y la tecnología modernas de carácter individual-universalista facilita la propiedad intelectual, como una forma de dominio y control no solo sobre la naturaleza sino sobre los otros a quienes se les ha impuesto las formas de vida moderna. La poca viabilidad para patentizar los conocimientos ancestrales, de tradición oral y colectivos no-euroccidentales los exime de ser legitimados por cuanto no representan una forma de dominio sobre otros y por ello no son una institución en la sociedad globalizada. Este desconocimiento también esconde el hecho de que el poder capitalista expolia y se apropia de los saberes no modernos para luego estructurarlos y, de esta forma, patentizarlos y venderlos en forma de mercancía a sus sociedades de origen.

Así ocurrió con el cacao, vendido luego en chocolate con recetas patentadas, la papa, el maíz, el tabaco, el café, las medicinas naturales y sintéticas, entre muchos otros. La marihuana y la cocaína serán patentizadas y legitimadas cuando se descubra la vía para capitalizar sus efectos benéficos, es decir, su procesamiento como medicina y complemento alimenticio y puedan ser consumidas por sus sociedades de origen en forma de mercancía y no como un producto que está disponible y al alcance en su medio físico: La propiedad intelectual pudiera ser el medio para ello.

5.  La lógica posmoderna de individuación extrema donde el ser humano se concibe a sí mismo como mercancía y mercadólogo de sus propios talentos bajo el formato de una libertad disfrazada que lo coloca en una situación más vulnerable frente al mercado globalizado. La tendencia es que las personas innoven y mercadeen sus creaciones intelectuales en un espacio reducido en contraposición a las multinacionales que patentan  sus tecnologías para ser mercadeadas a escala global. La persona reducida a un ser individual no puede competir contra las multinacionales, sin embargo, se le crea la falsa idea de una libertad que le permite patentar sus talentos,  productos y creaciones intelectuales los cuales pueden ser consumidos cuando mucho por un mercado reducido mediante las redes sociales. Una situación similar sucede con las famiempresas y las microempresas. De ser exitosa una innovación fuera de los ámbitos personal, comunal, la economía informal o en la fami y micro empresa es probable que sea expoliada y patentada por organizaciones que tienen los recursos, los medios y los incentivos estatales para hacerlo.

Esta falsa idea de libertad individual y propiedad intelectual, se sostiene porque se presentan como exitosos aquellos que pudieron convertirse en talento, mercancía y mercadotecnia en sí mismos como es el caso de artistas pop, beisbolistas, futbolistas y otros deportistas famosos, quienes venden su imagen a multinacionales y gobiernos, capitalizan su persona-imagen (llegando algunos a perder su perspectiva entre persona y personaje);  incluso han asegurado partes o los órganos de su cuerpo base de sus talentos. Esta falsa conciencia hunde más al ser humano en un proceso de enajenación, coartando los procesos colectivos que generan la creatividad y la innovación; mientras al interior de las multinacionales sí se crean equipos de trabajo que generan creaciones colectivas que luego se patentizan.

viernes, 5 de julio de 2013

Vida de perro universitario

Nosotros los perros somos tan fieles a la raza humana que hasta la acompañamos  en algo tan abstracto, un tanto abyecto y fosilizado como lo es la universidad. Bueno, si hemos sido obligados a escoltarlos en cuestiones tan absurdas y sórdidas como las guerras, conquistas e invasiones; seguirlos en su invención llamada universidad no parece tan descabellado. Ser perro universitario se hace de forma voluntaria, el frío de las calles nos ha empujado a poblarlas siguiendo los andares macilentos y medio robóticos de los jóvenes humanos…Nuestra ontogenia nos indica que nuestra supervivencia está ligada a las personas, aunque muchas veces nos sorprendemos cómo nos utilizan para componer peleas callejeras con nosotros y aún nos utilizan para cazar a otros animales, e incluso, a otros humanos… Pero nuestra misión es acompañarlos hasta el final, y en eso estamos, haciendo muchas veces un gran esfuerzo, y muchas otras viendo que la mayoría de ellos siguen siendo compasivos, tiernos y amables, aunque cada día más distraídos y absortos... Ser perro universitario tiene sus ventajas y desventajas como todo en la vida. Una de las ventajas es que aún podemos vivir en manadas al tiempo que estamos junto a los humanos, tenemos techos y amplios pasillos para echarnos y pernoctar... A diferencia de otros congéneres que la mayoría del tiempo tienen que vivir en cuatro paredes en las manadas de los humanos, dicho sea de paso, manadas manidas cada vez más extrañas porque sabemos que día a día se comunican menos entre ellos, y algunos prefieren comunicarse más con nosotros: Si siguen así, van a parar en locos los pobres… ¡si es que ya no lo están…!  
      Aquí en la universidad no tenemos que hacer de falderos ni tener que olfatear las flatulencias humanas que se han vuelto muy tóxicas últimamente. Los cariños y caricias humanas, aquí en la universidad, no son muy frecuentes pero siempre hay una linda chica que nos soba la barriga o algún chico que nos rasca la cabeza. Los profesores, los estudiantes y los vigilantes universitarios siempre nos dan algunas sobras de comida, que aunque no son muy generosas, al menos resuelven el día y no tenemos que caminar o bregar mucho para conseguirlas... Por eso, salimos muy beneficiados cuando hacen esos eventos científicos, académicos y culturales que recientemente se parecen más a soberanas comilonas donde sobra mucho alimento que comparten con nosotros… bueno, para nadie es un secreto que la humanidad está perdiendo su capacidad de planificación, cálculo y distribución…
     Lo mejor de ser perro universitario es que siempre de alguna manera nuestra fidelidad siempre se ha visto premiada por los hombres, mujeres y sus infantes: Por aquí viene una gente de una asociación que se llama Asoguau ¿¿¿¡¡¡!!!!???? ¡Qué loquitos son…! y nos bañan, nos acicalan y nos dejan bien nuevecitos y sanitos. Por si fuera poco, una profesora se le ocurrió la brillante idea de poner a esos muchachos a ducharnos y emperifollarnos, obligados claro, por motivo de una fulana práctica profesional… lo hacen medio a regañadientes pero igual nos dejamos en parte para reírnos de su cara disimuladamente refunfuñada: ¡Ellos hacen cualquier cosa para graduarse rápido y con el menor esfuerzo…! ¡Un guauuuu para esa pana profesora…! Otra ventaja de ser perro universitario, es que nos quedamos contentos porque los cachorritos muchas veces se los lleva a su casa algún profesor, estudiante u obrero, sabiendo que van a tener un buen hogar. 
       De vez en cuando, nos colamos a algunas clases que dicen cosas interesantes mientras recibimos calor o aire frío, según sea el caso, aunque no es muy motivador porque nunca falta un malhumorado o una respingada que salen a echar:  Hemos aprendido que hay áreas que es mejor no invadir…, no obstante, ya tenemos pillaos a los profesores que le piden refrigerios a los estudiantes y ya conocemos su itinerario y aulas… ¡eso es un resuelve seguro, porque siempre sobra algo…! Cabe ladrar, que lo malo de las comilonas es que empiezan súper tarde y hablan que da regalo,  y todo se vuelve bastante latoso, porque conferencian los más listos pero también tienen que departir hasta los menos avezados y se prolonga la cosa… y nosotros ahí aspirando ese olor de comida enfriada que alguna mosca siempre prueba primero...
      Una vez una camarada se divirtió bastante esperando la hora de la repartición de las sobras en esos eventos académicos, había tambores, bailes, disfraces, estatuas vivientes y ella se caló todo eso pacientemente: los universitarios subían,  bajaban, se estresaban, se reían, medio bailoteaban, posaban para las fotos, comían y bebían café como unos desquiciados… (por cierto, donde humea café, seguro hay algo de comida)... Bueeeno… ahí vamos… una pasadita por el comedor, otra por las aulas, por los cafetines, por los kioscos, los pasillos… y de hambre no nos morimos… No es bueno hospedarse en  una universidad y llegar descompensado porque es más probable que nadie te quiera, hay que llegar más o menos sanito y completo… como todo en esta coexistencia canina-humana. Cuando hay campañas políticas a veces nos visten con propaganda, yo descubrí que si me las dejo, más comida recibo: ¡Eso es chévere: cariño y resuelve juntos...!
       Finalmente, las noches son bastante tranquilas, hay profesores que trabajan duro y salen bien tarde, son pocos, pero son muy responsables y disciplinados. A partir de las ocho y media de la noche, todo va quedando en calma y cualquier ruido nos molesta, sobre todo los de las motos que nos caen full mal porque son ruidosas, nos marean y todo el tiempo andan con un gruñido; deberían dejarlas donde guardan los carros, esas motos son bien abusivas, abusadoras, buscapleitos y retrecheras… Pero ni modo, así son los humanos y sus juguetes, nadie los entiende, ni siquiera nosotros…  Ahora les dio por estar en huelga y nosotros también tenemos que restearnos con la comida y los cariños, pero bueno ahí estamos… si algo sabemos  es ser pacientes… Ojalá vuelvan todos y así todos, hasta los perros, estaremos bien… ¿Por qué carajo a lo humanos les costará tanto ponerse de acuerdo…? ¡Grrrrggg!

miércoles, 3 de julio de 2013

Hurgando en el fondo del foso de la huelga universitaria: De la academia que tenemos a la que queremos


Después de un mes de paro universitario es difícil tener una perspectiva aproximada del complejo problema que representa este tópico en un país polarizado políticamente, ya que se supone que el tema de las universidades debe estar en el terreno imparcial de cualquier sociedad. Pero como quiera que sea, las crisis de la universidad venezolana pasa primero por la crisis en el ámbito mundial de estas instituciones. Como generadoras de conocimiento novedoso su rol está seriamente cuestionado, cuando hoy por hoy, la mayoría de las investigaciones, las innovaciones e invenciones se realizan allende a las fronteras universitarias en todo el orbe.
Una de las principales causas del deterioro de las universidades es la burocratización que impide muchas veces adelantar una investigación, por el tema de los recursos financieros y de la poca certeza que siempre hay al inicio de un estudio científico sobre su impacto social: Todo esto ha conllevado a una serie de controles y papeleos que desanima hasta el más audaz de los investigadores. Por otro lado, dentro del sistema-mundo capitalista el rol de las universidades cada vez se comprime más en la función de la  docencia para generar profesionales aptos y operativos para el mercado laboral. Dentro de la división internacional del trabajo solo un puñado de universidades de los países de capitalismo consolidado puede mantener su rol científico y de generador de conocimientos. Estas investigaciones cada día reciben la presión de las pocas empresas multinacionales que controlan los hilos del sistema – mundo capitalista.
Aunado a este complejo problema global, la universidad venezolana respondiendo a un Estado populista y a una sociedad periférica del sistema mundo – capitalista, se ha burocratizado minimizando su rol investigativo en aras de ampliar el rol docentista para apuntalarse como generadoras de profesionales y de títulos. Este es el perfil que se ha venido gestando por más de cincuenta años y que ahora parece estar respaldado por un Estado populista que históricamente ha usado la educación superior como un medio de inclusión social y, adicionalmente, como capital político – clientelar - electoral.  Por eso, el problema del presupuesto y de autonomía de las universidades es difícil  de encuadrar en su justa medida para darle una solución viable y consensuada.
Y es que por décadas son pocas las investigaciones pertinentes, o al menos visibles, que las universidades nacionales han ofrecido a la sociedad. Su aporte más valioso sigue siendo la formación de profesionales, que es lo que le interesa a un Estado populista cada vez más importador de bienes, servicios y tecnologías y a un sistema – mundo capitalista omnipotente: Profesionales poco reflexivos, acríticos, poco polémicos, adaptadores, operarios y funcionarios;  capaces de aplicar tecnologías y directrices, pero jamás de cuestionar e ir más allá de la perspectiva aparente y funcional de los procedimientos. En esta sociedad mundial, y en este contexto nacional, los intelectuales, los críticos, los reflexivos, los creativos, los soñadores, los artistas y los investigadores somos cada vez menos necesarios y cada vez más incómodos e impertinentes para el status quo. 
Este panorama beneficia a las sociedades centrales del sistema – mundo capitalista que captan y hurtan los talentos para ponerlos al servicio de los Estados privilegiados y a las pocas multinacionales todopoderosas. El problema principal no es el presupuesto ni el salario deteriorado de los docentes artífices de profesionales. El problema debe pasar primero por el ojo avizor de la universidad que queremos construir, es decir, primero buscar el por qué y el para qué de la universidad venezolana como soportes de toma de decisiones trascendentales que sirvan de marco de medidas más específicas y concretas como el tema presupuestario y salarial.
Si a la mayoría le parece bien la universidad como fábrica de profesionales operarios que puedan aplicar y adaptar las tecnologías foráneas importadas de Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, China, Bielorrusia, Irán, Brasil y Cuba, pues ni modo, sinceremos el tema del presupuesto, centralicemos, y que el Estado se  encargue de bajar los recursos financieros para el pago a los profesores y el mantenimiento de la infraestructura. Si por el contrario, no estamos conformes con la situación actual de la educación superior es hora de revisar y redimensionar el rol de las universidades y así construir consensualmente la Ley de Universidades que aún está pendiente.
En este orden de ideas, todavía no entiendo por qué el anteproyecto de Ley de Universidades de 2010 - 2011 se ha tirado a la basura, pues aunque había algunos pasajes y conceptos cuestionables, en su mayoría iba en la dirección de una universidad al menos mejor de la que hoy tenemos: Se hablaba de integrar la metodología de proyectos como principal herramienta de facilitación de los aprendizajes, un enfoque que me permitiría como profesor integrar orgánicamente mis labores de docencia, investigación y de servicio comunitario; y no ese conflicto que hoy permanentemente tengo para congeniar esas actividades divergentes y dispersas debido al prisma de la burocratización, el presentismo y la falta de planificación y de vocación universitaria  de una parte de mis colegas directivos. Tensión y conflicto que atenta peligrosamente contra mi paz personal y familiar entendiendo que la salud es  un estado de bienestar  bio – psico – social.
Volviendo sobre el tema: ¿Por qué dicha ley no se discute a la luz de las diversas visiones y se mejora en atención de la universidad que todos deseamos? Otra pregunta a  la cual no he encontrado respuesta en otros congéneres. La vía mencionada por aquella ley era una universidad de encuentro de saberes, un rol más sistematizador y de comunicación con la sociedad multidiversa que es Venezuela, premisa que a mi parecer es bastante aceptable y razonable. Entonces vuelvo a insistir: ¿Por qué hay que copiar los modelos extranjeros capitalistas o socialistas? ¿Por qué no iniciar la creación de un modelo propio partiendo de lo que ya se tiene?
La respuesta quizás surge en mi cotidianidad: Hoy en un campus con escasos universitarios hablé con dos profesores críticos  y reflexivos, uno Ingeniero de Sistemas –creo- y el otro Orientador. Cabe destacar que tuvimos una conversación interesante mientras compartíamos un café. Hablamos de por qué la mayoría de  los venezolanos desconocemos e ignoramos de qué específicamente se compone un barril de petróleo de Pdvsa, cuál es su constitución, sus bondades, cuál es el proceso para colocarlo a puertas de exportación; también discutimos acerca de los nuevos tipos de Guerra (aérea, tecnológica, de confrontación física), y de porqué seguimos importando tecnologías. Todos teníamos ideologías políticas distintas, pero conferimos, hablamos, intercambiamos. Yo me fui de la plática con preguntas que nunca me había formulado y con otras que empezaré a cuestionarme… Todo ocurrió en paz, con respeto y de forma bastante natural y espontánea.
Ese momento que acabo de ilustrar se aproxima a la universidad que quiero, la del intercambio de ideas y encuentro de saberes. Si la universidad que mis coterráneos desean y pelean es  una universidad operaria, reproductiva y acrítica a favor de poderes de potencias mundiales tradicionales o emergentes, de multinacionales o de gobiernos nacionales o regionales pasajeros (como todo gobierno), entonces sería correcto que se declare y se diga ya, porque yo allí no encajaría, nunca he sido bueno para ser acrítico o pasivo; es decir, en sánscrito criollo: nunca he servido para ser mirón de palo ni convidado de piedra… Buscaré otros derroteros y otras formas porque la universidad en la que me formé, en la que creo y en la que deseo coexistir cada día se desdibuja más, se apaga en el discurso de las autoridades de las casas de estudio, de los gremios universitarios, de los estudiantes que atiendo, de los políticos nacionales e incluso de los documentos y de las directrices sancionados por la misma y sacratísima Unesco.

jueves, 11 de abril de 2013

María Bolívar: La Venezuela Soterrada

Esta mañana atónito e incrédulo presencié la entrevista que Luis Chataing le hiciera a la candidata presidencial María Bolívar, sobre todo porque ésta ha sido objeto de burlas y mofas consecuentes y sistemáticas en los últimos seis meses por el presentador, su equipo de trabajo y su platea, en su programa homónimo a las 12 am por el canal Televen. Como la mayoría de los espectadores pensé que se trataba de una broma o de una parodia de la candidata presidencial. Pero no, allí se presentó ella, modesta, humilde, valiente y firme. Con cierta timidez y con un vocabulario limitado argumentó de forma clara y contundente las razones y las propuestas de su futuro gobierno, exponiendo su convicción sobre su capacidad para conducir las riendas del país. Sin darse cuenta, definió de forma simple lo que era la inflación y como se solucionaría la misma: Reactivando el aparato productivo, promoviendo la libre empresa y asistiendo a los pequeños y medianos empresarios, gremio al que ella pertenece junto a su esposo  y del cual "no sabía nada y aprendió". Así,  la forma que ella encontró de canalizar y proteger su negocio, construido con tesón familiar, fue postulándose a presidenta.

Tamaña meta y tamaña responsabilidad. Pero hay que reconocer en ello la valentía y el coraje que ella tiene, sus ansias de proteger su patrimonio, con las herramientas adquiridas durante su experiencia como empresaria y cabeza de familia. Actitud que ni por chiste nosotros quienes nos autocalificamos de intelectuales -y otros hasta de intelectuales orgánicos- no tenemos; ni siquiera nos atrevemos a asumir el liderazgo de un condominio, pero perdemos incansables horas bebiendo vino o cerveza, eyaculando ideas que no pasan de las puertas de nuestras residencias, cargadas de críticas, burlas, sarcasmos hacia la junta de condominio, los consejos comunales, los Concejos Municipales hasta llegar al presidente y sus contendientes.

Arreglamos el país con puras palabras pero ni por casualidad tenemos el 1% de valentía, disposición y amor al patrimonio familiar y nacional como el demostrado cándida y llanamente por María Bolívar. Nos burlamos de ella cuando no supo definir y plantear el problema de la inflación en su entrevista pasada con Aymara Lorenzo (del cual me enteré por las repeticiones en el programa de Chataing), pero cuando un economista lo expone con sus palabras técnicas, la mayoría de nosotros no lo comprendemos, y aún así si la sentimos todos los días y la podemos definir tan sencillamente como lo hizo la candidata ante el presentador sarcástico Chataing.

María Bolívar más que una candidatura es un grito silenciado de la mayoría de este país que estamos cansados de tanta confrontación, promesas incumplidas, insultos, inseguridad y amenazas, pero quedamos omitidos en el espacio público tanto estatal como privado. Es esa parte de Venezuela, que a mi parecer, es la verdadera mayoría que solo queremos vivir en libertad de acuerdo a nuestros propios principios, respetándoles los derechos a los demás, independientemente si somos de izquierda o derecha.

La lección de María Bolívar no fue solo de valentía, me sentí pequeñito delante de ella: Yo con todos mis méritos académicos, con mis graduaciones, con mi caudal de conocimientos, no he tenido la valentía siquiera para postularme ante algún gremio, yo con todo lo que he estudiado siento a mi país lo mismo que una señora que se califica pequeña-empresaria, que solo sabe de panadería por experiencia y que simplemente anhela que todos sus connacionales les vaya tan bien como a ella,  yendo "incluso hasta Marte" si es necesario para defender los intereses de todos nosotros. Más pequeño me sentí cuando recordé que ese gesto se lo pagué uniéndome con la burla y el escarnio público liderado por Chataing, su equipo y su platea.

Con María Bolívar comprendí  lo que quiso decir Heidegger sobre la hermenéutica:  más que una forma de conocer, es una forma de sentir; verbigracia, interpreto: Es primero sentir, para luego conocer y luego actuar. Es exactamente lo que María Bolívar hizo de forma modesta, espontánea, firme y diáfana, cual Susan Boyle, nos hizo tragar nuestras burlas sin siquiera pensarlo, sin ofender ni agredir, y lo más paradójico: Sin darse cuenta.