jueves, 15 de septiembre de 2011

La Universalización del Miss Sin Almuerzo

Me sorprende que haya personas que les causa ruido las preguntas con poco sentido del certamen de belleza más visto del mundo. A mí no me sorprende, para un evento frívolo, una pregunta frívola, una respuesta frívola y un premio frívolo... También se sorprenden ingenuamente de descubrir que son preguntas - estándar, prefabricadas, preguntas que los jueces no crearon, sino que formaban parte de un guión... Lo que sí me causa inquietud es la cantidad de personas que siguen el evento y se atreven a dar sus opiniones por todos los medios masivos posibles, así como la capacidad de polémica que causa el certamen: unos protestan y se rasgan las vestiduras porque no ganó la candidata de su país, otros porque en su mente estrecha no pueden ver coronada una mujer morena, otros porque el evento pierde atractivo al lucir aburrido... pero, aún así, se sigue viendo por millones de personas, incluso más que eventos deportivos.
El miss Universo (o mejor dicho según el mote de Radio Rochela, el Miss Sin Almuerzo) es solo una estrategia exitosa para universalizarnos, para activar en nosotros el sentido de competencia, el dejarle por dos horas el protagonismo y la bandera del nacionalismo ridículo a una señorita todavía con visos de infancia; es ver coronado el sueño universal, uniforme y homogéneo de una persona que de forma mágica pasa de pobre a rica, de anónima a famosa; es poderlo disfrutar desde un diván y tratar de hacernos a la idea de que sí es posible, de que sí es cierto, de que hay que seguir aferrados al sueño único, universal y homogéneo de hacernos ricos, famosos y poderosos de la noche a la mañana, en un chis, en un instante. Es seguir aferrados a la idea que con un poco de esfuerzo, disciplina y mucho sentido de competencia podemos echar mano del cetro de la fama y la riqueza fácil.
Por eso el mismo morbo por el deporte - espectáculo, por la telenovela tradicional, por el juego de lotería; y así muchos medios y recursos más que tienen la misma esencia y mensaje, pero además el hechizo de conservarnos allí en el diván, en la posición de masa, en la posición de espectadores; neutralizándonos, socavando nuestra potencialidad y hacernos creer que por no reunir ciertos requisitos no somos merecedores de éxitos; nos hacen pasivos, conformes, soñadores pues...
El show y el espectáculo que hoy es el Miss Universo, mañana el Mundial de Fútbol, pasado mañana los juegos olímpicos, los domingos el Kino, los sábados Yo sí canto, Yo sí bailo, Yo sí actúo, de lunes a viernes diez novelas al día, comiquitas de superhéroes, y pare usted de contar… El efecto es el mismo quedarse como espectador, olvidar y omitir las propias posibilidades, realizarse por medio de otros… Con eso la gente se conforma, se idiotiza, se aliena y se enajena de sí mismo y los demás. Y el mensaje es: americanos, latinos, africanos, asiáticos, blancos, morenos todos debemos soñar el éxito fácil, soñarlo por medio de otros, pero ahí quietos, expectantes, solos, mudos, irreflexivos e inactivos...