El valor vida en la sociedad venezolana
Cuando se observa con detenimiento la
realidad venezolana se puede notar que la violencia impera en algunos ámbitos sociales.
Así se tiene: violencia familiar o doméstica, violencia urbana, inseguridad,
violencia escolar y violencia política (enfrentamientos físicos, ofensas,
corrupción, tráfico de influencias). Esta violencia está relacionada con otros
problemas sociales a los cuales no se les ha encontrado la solución apropiada;
entre los que destacan: el alcoholismo,
el tabaquismo, uso indebido de drogas, embarazo precoz, embarazo no deseado, infecciones
de transmisión sexual (ITS), contaminación del ambiente, falta de planificación
urbana y atención coordinada y preventiva a catástrofes naturales.
La
relación o el punto en común de todos estos problemas es la importancia que se tiene
de la vida en la escala de valores de
los venezolanos, la cual no goza de una posición privilegiada. Este argumento
se sustenta en el hecho de la poca efectividad
o del mínimo impacto de las campañas sociales e informativas, ya sean por parte
del Estado o de la sociedad civil (apartando la falta de sistematización y
constancia) dirigidas a solucionar los problemas sociales que aquejan a la
población venezolana.
Como corolario se tiene los pocos
resultados, incluso el efecto inverso, de la campaña para evitar el consumo
indebido de estupefacientes que adelanta Alianza
Para Una Venezuela Sin Drogas, desde hace de diez años aproximadamente.
En este sentido, muchos venezolanos
conocen cuáles son las medidas preventivas de las ITS (Cf. Núñez, 2001), las
consecuencias para la salud de fumar cigarrillos, de la ingesta de licor en
exceso, las medidas de seguridad viales, la prevenciones a la hora de construir
viviendas, las prevenciones para embarazos no deseados, de la diabetes, entre
muchos otros problemas de salud pública.
Pero paradójicamente, aun sabiendo las
prevenciones y consecuencias de muchos de estos males, las personas no cambian
su actitud frente a estas situaciones. La solución parece rebasar la
información, el conocimiento; incluso la conciencia. ¿Por qué más allá de la
conciencia? ¿Por qué muchas personas fumadoras, a pesar de haber tenido un ser
cercano que haya padecido cáncer de pulmón,
sigue fumando? Aún más, las personas reconstruyen sus casas donde
perecieron familiares por consecuencia
de desastres naturales que se pudieron prevenir; con el mal recuerdo, las
personas (y el Estado lo permite) construye y reconstruye en los márgenes de
los ríos, en zonas de deslave, entre otras situaciones de riesgo que al parecer
abundan en Venezuela.
Por eso no es atrevido decir que la vida no es un valor importante para el
venezolano. A continuación se presentan las respuestas que se dan ante los
dilemas éticos que plantean los problemas sociales relacionados con este valor:
- Violencia Familiar:
“Ese fue el marido que me tocó”, “Lo hago por mis hijos”, “el me mantiene”
(importa es vivir como sea, la calidad de vida
no importa)
- Violencia
Urbana: “Lo mataron por un par de zapatos” (el valor material está por encima
del valor vida).”Los extintores del
edificio no funcionan” (la vida no
importa).
- Violencia
Política: “Me enfrento a los guardias o a la policía por defender mis ideales”
(la patria tiene más valor que la vida).
“El viaducto de la autopista Caracas – La Guaira está a punto de colapsar, no
tuvo el mantenimiento debido por décadas” (La vida no importa).
- Salud: El fumador/obeso/hipertenso: “De algo me
tengo que morir” (la vida se reduce
al placer, la calidad de vida no
importa).
- Contaminación Ambiental: Quien tira la lata a la calle: “Hay que
dejarle trabajo a los recoge-lata”, (Me
importa mi vida no la de otros, la vida en sociedad no importa), Botar Basura en espacios no adecuados
(la vida se reduce a mi espacio, la vida en sociedad no me importa, la vida es algo fragmentado). Falta de Planificación Familiar: “Donde
comen tres comen cuatro” (la calidad de vida
no importa)
Otra demostración del valor vida de muchos venezolanos es no tener
como prioridad la visita preventiva al médico “Si voy me va hacer gastar con el
tratamiento”, “De algo me tengo que morir”, “Al ir al médico ya me declaro
enfermo”.
De esta manera queda demostrado que la vida no es una prioridad, no está en la
punta de la pirámide de muchos venezolanos. Pareciera que la vida no se toma como un don o una
virtud, sino más bien como un recurso que hay que “aprovechar” o “simplemente
disfrutar”.Esta situación puede ser una de las causas principales de la
descomposición de la sociedad venezolana. Para Hurtado (2003) y Núñez (2001), esto se debe a la inexistencia
de un “Proyecto de Vida” en muchas
personas, por eso lo importante es vivir “hoy”.
Antes de profundizar en este aspecto, es
preciso detenerse en las posibles raíces antropo – éticas de la poca
importancia que le da el venezolano al valor vida.
Reflexión Antropológico – Ética
Herencia trascendental
España
al conquistar la América, trajo los valores medievales de la vida. Todavía hoy
en día perdura la visión del hombre trascendental, es decir, esta vida es un paso para el cielo, es
necesario sufrir y sacrificarse para poder alcanzar el reino de los cielos.
Aquí puede estar la raíz del conformismo y de pronto la observancia de la
“calidad de vida”, como algo de lujo,
reservado sólo a los hedonistas. “Me sacrifico por mis hijos”.
…..Escatología y Nihilismo
Como herencia de la cultura europea,
también se encuentra el sentido escatológico presente en herencia de la
tradición judeo – cristiana. Se tiene en la sociedad venezolana muy presente el
“fin de los tiempos”, es decir, la idea secuencial y lineal del tiempo, con un principio
y un fin determinado. Pero además, aunque no se ha demostrado, parece que algunas
culturas aborígenes también poseían un alto sentido escatológico de la
existencia. Adicionalmente, del lado contrario,
la modernidad también aporta el nihilismo ¡No hay nada después de la vida!, por lo tanto (en sentido negativo)
hay que disfrutar hoy. Si lo que queda
es la nada, ¿tiene realmente sentido vivir?
Patriotismo
estoico
La
historia de Venezuela está narrada como una gesta en la cual los padres de la
patria “dieron su vida” por la independencia.
Se destacan las figuras más estoicas y las que murieron durante la Guerra de
Independencia o inmediatamente después, como por ejemplo, Simón Bolívar,
Antonio José de Sucre, o por episodios como la tortura de Luisa Cáceres de
Arismedi, pero poco se conoce de las figuras que sobrevivieron y de los aportes
o pensamientos producidos por ellos después de la gesta emancipadora.
Por otra parte aún se desconoce por muchos
venezolanos que según Humboldt, en Venezuela antes de la Guerra de Independencia
había entre 1.000.000 y 800.000 habitantes. Historiadores sostienen que después
de ésta quedaron entre 500.000 o 400.000 venezolanos, luego con la Guerra
Federal esta cifra se redujo a la mitad, es decir entre 200.000 y 250.000
habitantes. Las guerras civiles casi desaparecen a Venezuela; sin embargo,
persiste la violencia y la confrontación política entre los venezolanos. Es
necesario sustituir el valor “patria o muerte” por valores como la tolerancia,
la negociación, la democracia y el consenso, que tienen como raíz la
preservación de la vida.
Consumismo
e individualismo
Debido
a la aculturación de la sociedad venezolana, el consumismo exacerbado
introducido por la cultura de masas y por el sistema capitalista (salvaje) al
país, ha promovido un individualismo radical que ha socavado el valor vida en Venezuela. Por esta razón muchas
personas dejan de alimentarse bien, asistir al médico por aparentar con
vestidos lujosos y otros adminículos muchas veces innecesarios. De igual forma,
este tipo de cultura reduce al sexo, al acto que da vida, como algo divertido y como una simple forma de placer, sin
medir las consecuencias que esta visión irresponsable trae. En este mismo
sentido, se promociona al Hombre Malboro
como prototipo de masculinidad, el cual promociona al hombre fumador como
hombre de éxito, cuando el cigarrillo es una de las principales causas de la
disfunción eréctil.
Falta
de Identidad y Pertenencia
La construcción de una historia menos épica y más real ha llevado a que
los venezolanos desconozcan su pasado, ya que la historia épica y mítica de la
actualidad hace énfasis en los personajes y las fechas, más que en los sucesos
y en la relación de los hechos pasados
con la situación presente. Los prototipos históricos que se tienen son “héroes”
o “semidioses” con características casi sobre naturales imposibles de emular o
tomar como ejemplo: no se hace la conexión entre sus aportes y la situación
actual. Al desconocerse el pasado, no se entiende el presente y no se vislumbra
un futuro cierto. Esto genera un estado de zozobra y angustia que puede generar
desórdenes psicológicos y llevar a conductas violentas en detrimento de la vida y su preservación.
Concepto
errado de prosperidad y riqueza
Los venezolanos piensan que su país es inmensamente rico, gracias al
petróleo. Pero esta no parece ser una visión nueva. En el siglo XIX, gracias a
las altas exportaciones de café y cacao, los venezolanos de aquel entonces tenían
una visión parecida. La riqueza se toma como algo inagotable, que está allí y
así permanecerá; no como algo que es menester planificar, construir y
preservar. De allí la agresión al ambiente (no importa nunca se acabará) y la
pasividad (incluso complacencia) ante
la corrupción: “alcanza para todos”, “que no me de, que me pongan donde hay”,
“con tal y me dejen algo”.
Concepción
errónea del Estado
Tiene
relación con lo anterior. Existe un sentimiento del ciudadano de que está en
desventaja frente a las estructuras de poder del Estado; como si se tratara de
un ente ajeno, separado de su realidad. El Estado no se concibe como una
institución, la cual está conformada precisamente por personas. Esta situación
de desventaja y de “nada puedo hacer” frente a los abusos de autoridad y el
incumplimiento de la ley, también aumenta los sentimientos de frustración y
rabia, que se ponen de manifiesto en violencia verbal o física entre los ciudadanos, porque el Estado y el
gobierno de turno parecen intocables (Rodríguez, 2004). Este abordaje del
Estado puede tener relación con la herencia colonial en la cual el Imperio
Español ejercía un poder absolutista, y los pocos colonos que tenían acceso a
él, era por su posición económica y social, mediante el pago de prebendas, la
Corona, estaba distante, inalcanzable, allende al océano…
(Re) Visión integral del legado antropo-ético
del venezolano
Todos
estas raíces antropo – éticas de la violencia y la falta de importancia del
valor vida de los venezolanos,
obviamente no tiene una solución sencilla. Es necesario combatir muchos mitos y
creencias. Aunque tampoco se trata de sustituirlas, sino de revisarlas y darle
un sentido más humano y propenso a la vida;
como por ejemplo, dentro de la religión católica hay pasajes bíblicos significativos
más allá de la Pasión de Cristo, como la Navidad,
la Resurrección, La Asunción; sobre los cuales se puede construir un mejor
sentido de la vida.
También en
las culturas de los pueblos ancestrales se deben buscar nociones no
lineales del tiempo y de la vida
(menos escatológica), las cuales además le otorgan una alta valoración a los
procesos biológicos y respeto a la naturaleza. Así mismo, se tiene una herencia
indígena importante que promueve la vida
presente en costumbres, mitos y tradiciones de las comunidades rurales del país.
En fin es necesario reconstruir y
reinterpretar la historia venezolana con un sentido más integral, y además
relacionado con el presente y con el futuro. Además, es preciso revisar
valores presentes en la sociedad tales como el individualismo, el consumismo y
el sexo irresponsable; para darles una nueva dimensión hacia la ruta de la vida.
Proyecto de Vida, Familia y Escuela
En
el ámbito personal y comunitario, la mejor forma de ascender la vida a la punta de la pirámide de los
valores, es enseñarles a los niños y a los jóvenes a descubrir desde temprano
su vocación, sus habilidades, destrezas y potencialidades, que se proyectan
hacia el futuro. De esta manera se valorará aún más la vida propia y la de los demás, se pensará no sólo en el presente,
sino también en el pasado y en el
futuro.
Por su puesto la familia y la escuela son
fundamentales en esta tarea. Son sumamente importantes los proyectos
relacionados con la biografía, el árbol genealógico y la historia familiar. Se
empieza por el pasado para proyectar el futuro. La familia y la escuela pueden
colaborar en este sentido, al tiempo que la exploración vocacional se hace
inminentemente necesaria. Sin embargo, es necesario que docentes y padres se
encuentren identificados y cómodos con sus roles, para que sean un buen ejemplo a seguir por las nuevas
generaciones, y su discurso sea más coherente, y por lo tanto, efectivo.
Finalmente, el valor de la educación no
puede estar centrado solamente en hacer una carrera para alcanzar un título y
“ser alguien”. Es vital comenzar a valorar a la educación por el hecho mismo de
aprender (y no sólo la nota) y de adquirir conocimientos para crecer como
persona y así alcanzar el proyecto de vida
y los fines personales, familiares y comunales.
Referencias
Estas
reflexiones son producto de la sinergia desarrollada en el aula con estudiantes
de Introducción a la Filosofía de la Carrera de Comunicación Social
(Universidad Bicentenaria de Aragua) y Filosofía de la Educación de la Carrera
de Educación (Instituto Pedagógico Rural El Mácaro - UPEL) durante el período
2003 – 2005.
Hurtado, Jacqueline (2003). Psicóloga. Autora de
Psicología de la integración. Desarrolladora de la Holística y el pensamiento
complejo. Declaraciones recogidas en sus
diversas conferencias.
Núñez, Judith (2003). Investigación Evaluativo de un programa educativo en prevención del VIH
/ SIDA de la OMS dirigido a estudiantes de la tercera etapa de educación
básica. Conferencia presentada en las II Jornadas de investigación
Holística. Celebradas en la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 10 y 11
de noviembre.