viernes, 3 de octubre de 2014

Algunos contrasentidos relacionados con el muestreo en una investigación

La muestra es un subgrupo de la población,que se selecciona para realizar un estudio de acuerdo a los objetivos de investigación. La muestra debe contener las características de la población de tal forma que los datos analizados en ellas sean generalizables a la población. Mientras más homogénea sea la población es más fácil seleccionar la muestra, mientras más heterogénea sea la población más criterios y mayor sistematicidad ha de realizar el investigador o la investigadora en la técnica del muestreo

Algunos textos de metodología de la investigación indican que la muestra corresponde al 30% de la población, si esto es así ¿qué sucede si mi población son 5.000 individuos o 10.000, cómo se hacen los estudios regionales, nacionales o internacionales?

Otros textos de metodología de la investigación mencionan que cuando la población es pequeña o manejable se trabaja con toda la población lo que definen como muestreo censal. Esto sería contradictorio si se observa que la definición de muestra indica selección, y ¿al trabajar con toda la población no se estaría cumpliendo con ningún proceso de selección?

¿Cuál sería el número promedio de una población que indique que se debe muestrear, es decir, hasta cuánto sería permisible trabajar con toda la población?

Favor comentar de forma reflexiva y razonada las tres preguntas

miércoles, 25 de junio de 2014

Importancia del Modelo Teórico para la práctica investigativa

Por Felipe A. Bastidas T.
Dentro del campo científico se asume que la realidad no se presenta de forma inteligible, se muestra como una serie de eventos  y procesos que en apariencia son inconexos ni están relacionados, no obstante, justamente la función social de la ciencia es darle una representación a esa realidad aparentemente confusa de forma organizada estableciendo las relaciones a fin de poderla describir, explicar, predecir e intervenirla o transformarla. A esta representación es lo que se le denomina Modelo Teórico (MT), es decir, un conjunto de inferencias, categorías, conceptos, definiciones y proposiciones que ayudan al observador a construir una representación de la realidad.

Cabe resaltar que es un error confundir el modelo con la realidad misma, máxime un MT con la realidad; el MT solo orienta y permite cartografiar la realidad para pasar a ordenar los eventos  o bien reordenarlos, y de esta forma, describirlos y explicarlos valiéndose de las proposiciones y las organizaciones conceptuales contenidas en él. Por ello no hay MT falso o verdadero. Cada investigador escoge su MT desde su tradición o Modelo Epistémico (ME) o puede escoger entre diversos Modelos Teóricos (MT´s) para abordar el foco de la realidad que pretende estudiar.

En otro sentido, se puede decir que desde que el investigador se plantea un problema o una inquietud de investigación activa el MT o bien su ME, aunque de pronto no lo haga de forma consciente. Leal (2005) dice que cada persona tiene un estilo de pensamiento que corresponde con un ME, de allí que recomienda descubrir el ME propio haciendo un ejercicio reflexivo de su estilo de pensamiento a través del lenguaje oral y escrito. Por eso en ciencias sociales se habla de “vigilancia epistemológica”, es decir, de tratar de estar consciente del ME y del MT sobre los cuales se ejerce la práctica investigativa.

En este orden de ideas, en el campo académico a los estudiantes de pregrado se les permite explorar un tema de investigación para después enfocarlo desde un MT, de forma contraria a los estudiantes de Maestría se les exige que desde la delimitación de una investigación delinee y enfoque el problema o la inquietud investigativa desde un MT desprendido de un ME. De allí la famosa expresión de “construir el objeto de estudio” para hacer alusión a la delimitación de la investigación desde un enfoque teórico o tradición teórica específica.

Los MT´s también cumplen una función selectiva, de allí su conexión con el método y la metodología. El MT focaliza aspectos de la realidad y en ese proceso omite otros, que quizás desde otra perspectiva teórica son tenidos en cuenta. De este modo, el MT ayuda a la construcción o selección de los instrumentos de investigación que recogerán solo la información visible y permisible desde la perspectiva del MT y del ME.

El MT contiene un conjunto organizado de categorías de análisis y conceptos que ayudan al investigador a cartografiar la realidad y a seleccionar, describir y ordenar los eventos  en los cuales se sumerge con fines de conocimiento. Por eso la importancia de estar consciente del MT, y por eso se le exige al estudiante presentarlo y ubicarlo usualmente en la sección II de su proyecto de investigación.
Cabe destacar que la integración de Modelos Epistémicos (ME´s) así como la integración de  Modelos Teóricos MT´s es posible siguiendo a Hurtado (2010), proceso al cual lo denomina sintagma, Ritzer (1993) lo denomina metateorización;  pero se debe estar consciente de ello y tener las herramientas necesarias para dicha empresa. Hay ME´s que son más excluyentes que otros y es más complejo buscar su complementariedad e integración. Hay MT´s que comparten una genealogía dentro de un ME o de familias de ME´s  de allí que su proceso de complementariedad sea más sencillo porque generalmente comparten proposiciones, conceptos y categorías de análisis; en otras palabras, forman parte de una misma tradición teórica. Sin embargo, para un investigador novel siempre es recomendable la escogencia de un MT particular, o escoger MT´s cuya complementariedad ya esté demostrada y aplicada (verbigracia, dentro de una misma tradición teórica).

La función de un MT en una investigación es profundizar en el problema, así como seleccionar de él el conjunto de proposiciones, ordenamientos conceptuales y categorías de análisis que serán usadas en la recolección, organización, procesamiento y presentación de la información. El MT es el lazo que une al planteamiento con la metodología, los objetivos con las conclusiones y los hallazgos. Por eso la escogencia y la presentación de un MT en una investigación no puede ser una mera exposición de teorías y conceptos sin relación, un simple “corte y pega” sin sentido.  Si esto se realiza de esa forma el investigador tendrá serias dificultadas en la recolección de la información, no dispone de criterios coherentes para la interpretación de los resultados, obtendrá conclusiones vagas e inconsistentes y probablemente no le pueda dar respuesta a los objetivos de investigación. El MT es fundamental para conferirle organización, sistematicidad, innovación, validez (dentro de un tradición teórica o un ME) y consistencia a la investigación.

Los requisitos a tener en cuenta para la exposición de un MT en un proyecto o informe final de investigación pueden sintetizarse de la siguiente manera:
-         1. Profundización y precisión de contenidos
-        2. Explicación del problema o sustento para la inquietud de investigación (no olvidarse del problema o la inquietud durante o a lo largo de su exposición)
-        3.  Fundamento teórico de la definición de los eventos
-        4.  Definición de los eventos de estudio
-     5. Se redacta en forma deductiva, desde las proposiciones más generales hasta las definiciones de los eventos de estudio según el MT.
-        6.  Se admiten perfiles, tipologías y caracterologías desprendidas del MT.
-         7. Redacción con secuencia lógica y unificación de estilo.
-         8. Enlace y conexión entre los párrafos.
-        9.  Uso adecuado de citas.
-         10.Evitar exceso de titulaciones y citas textuales.
-         11, Procurar referenciar y citar a los autores o teóricos originales.
-        12.  Se admiten ejemplificaciones si es necesario
Referencias
Leal, J. (2005).  La autonomía del sujeto investigador y la metodología de investigación. ULA- CEP: Mérida.

Hurtado, J. (2010).  Metodología de la Investigación. Guía para la comprensión holística de la ciencia. Caracas/ Bogotá: Quirón/Ciea – Sypal.

Ritzer, G. (1993). Teoría sociológica contemporánea. México: Mc Graw Hill.

jueves, 10 de abril de 2014

Venezuela: Porque somos es como estamos (Parece simple pero no lo es).


Escenario: Universidad privada. Situación: Fui al cafetín a desayunar porque los estudiantes se retardaron para el encuentro pautado. El mostrador estaba solo, unos estudiantes esperaban a que los terminaran de atender, la dueña-vendedora les trae su Nestea, yo sonrío y de forma muy amable y proyectiva digo:
- Muy Buenos Días...
- (Media mueca de la dueña.-vendedora con una frase indescifrable o al menos irrecuperable para mi memoria)
-¿Cómo está?
- BBmmn (tipo maestra de Charlie Brown)
- ¿De qué son las empanadas?
- Pollo, carne molida y queso...
Antes de finalizar queso, una estudiante indica:
-Deme una empanada de pollo y un Nestea, ¡ah! y un vasito de salsa. De forma educada espero que la chica sea atendida. Antes de abrir la boca sale otra estudiante no se de donde, y dice de forma mecánica:
-Deme una empanada de pollo y un Nestea, y ¡ah!un vasito de salsa.
Contextualizándome en la situación me despojo un poco de la decencia y la educación y de forma rápida inquiero:
- Una empanada de pollo y un café grande marrón.
- No hay de pollo...
Obviamente las dos empanadas de pollo que quedaban se las llevaron las estudiantes maleducadas, mecánicas, pragmáticas y rapidísimas que me rebasaron y que ni cuenta se dieron de mi decencia, caballerosidad o de mi parsimonia pendeja según el análisis gestual de la dueña-vendedora.
- Queda de queso y carne...
Dice la dueña-vendedora viéndome ya con un dejo de compasión...
- Me da una empanada de queso y un café marrón....
Digo de forma apresurada antes que llegaran tres estudiantes más a dejarme sin desayuno.
- Café de máquina no hay, hay Nescafé
- Un capuchino (soltándolo como un disparo, como si de eso dependiera mi vida, bueno me debatía por mi desayuno tardío que bastante es....)
- No hay capuchino, late, late vainilla y mocachino
- Late vainilla, digo sin pensarlo si quiera
La señora me despacha y se percata de lo injusta que fue con mi decencia de profesor pero ni siquiera se disculpa al menos con un gesto, se da cuenta por mi cara que más nunca volveré a su negocio, decisión que corroboro al ver y comerme la empanada enchumbada de aceite que me dio y debe ser contrarrestada con al menos  tres cápsulas de omega 3-6-9.

Mientras echo un vistazo a ver si hay otro negocio donde desayunar la próxima vez, leo los grafitis en cartulinas apostados en la pared colocados de forma bastante estética y formal para ser grafitis. En uno mencionan tres de los estudiantes muertos de mayor visibilidad  en lo que nos queda de espacio público durante las manifestaciones y represiones de los dos últimos meses:   "Génesis, Geraldine y Braulio (creo): !No perdieron el semestre, perdieron la vida!" Otro cartel decía: "Estimado profesor, nada hacemos con venir a su clase, si igual luego no conseguiremos trabajo". Otro más allá rezaba: "Si quieres clase vete a OTRO país, porque aquí cuando te gradúes, no conseguirás trabajo".

En mi manía de relacionarlo y reflexionarlo todo pienso que los grafiteros sifrinos tienen razón e inmediatamente me ubico en la conversación de ayer con mis colegas de la universidad pública que justamente pensaban lo contrario:
-"Los estudiantes son la esencia y la razón de ser de la universidad, sin ellos nuestro trabajo no tiene sentido, pero ellos que son los más interesados y los que tienen más que perder, ni siquiera vienen, no se dan cuenta que si seguimos así van a cerrar la universidad pues es un recurso que el Estado está invirtiendo y que no tiene frutos". Decía una profesora recogiendo las conclusiones de la disertación profesoral.

Entonces, en mi diálogo interno me increpé: -¿Cómo es posible que encuentre razonable lo escrito por los estudiantes si apenas ayer pensaba todo lo contrario? Me vino  la idea una vez más de la sociedad bipolar en la que quizás nos hemos convertido, y en lo que dicen los líderes del desarrollo personal venezolano: "Venezuela es el resultado de lo que somos y el cambio debería empezar desde el interior de cada quien". Me pregunto si el alto diálogo tendrá resultados en este estado de cosas, me vuelvo a interrogar -y hasta me cuestiono por hacerlo- si esas estudiantes que sin darse cuenta me quitaron mis empanadas de pollo de mi desayuno retardado serían quienes escribieron los grafitis, y luego pienso que la responsabilidad de la falta de otredad de las estudiantes también fue de la dueña-vendedora quien debió respetar el turno, y ser amable con quien había sido amable con ella, y no descortés con quien .la consideró y no cortés con quienes ni siquiera le dieron los buenos días...

Es así,  la Otredad, ese concepto y ese valor que hemos extraviado o nunca lo tuvimos, esa capacidad de estar consciente del otro, de sus derechos, de su existencia, de su necesidad; del que está en la cola primero que nosotros, del que esta en una situación menos favorable, el otro que tiene otras formas de ser que también son válidas. Eso nos lleva al respeto, la consideración, la cortesía, la justicia y la solidaridad. La situación tan complicada en la que estamos es el resultado de la erosión de la institucionalidad y la normalidad mínima que poco a poco hemos socavado, desde la simple cortesía hasta la administración de justicia.

La justicia que reclamamos mi tutorada y yo, pues ella entregó su Trabajo de Grado en Abril de 2013 y en noviembre de 2013 no había recibido respuesta, aun haciendo llamadas telefónicas, introduciendo cartas de solicitud de información. Todas sus llamadas, solicitudes y cartas fueron ignoradas o esquivadas. La respuesta de la profesora Coordinadora de la Comisión de Maestría cuando intervine como tutor una vez que la estudiante había agotado todos sus esfuerzos posibles fue que la responsabilidad fue mía: - "Porque debí conocerla de nombre y cara y haberla abordado en los pasillos, porque ella es pana, y es pana de mis panas, que me faltó preguntar, averiguar de quién coño era pana ella y que también fuese pana mío", esos fueron sus mediocres argumentos. Mi pregunta fue que si me estaba sugiriendo que de nada sirven la institucionalidad y los canales formales, ella hizo un mutis. Pero tanto ella y yo teníamos la respuesta: Sí las formalidades y la institucionalidad poco importan en este país. Y mi tutorada salio castigada, porque yo no supe "irme por las ramas", por no saber "hablar en los pasillos", "por no preguntar de quién eran panas los jurados designados y la coordinadora de la maestría", grave error, y así no los hicieron saber, la tutorada debió entregar de nuevo los tres ejemplares y sistemáticamente "la universidad" intentó por todos los medios en los oficios hacer ver que no se estaba activando el jurado suplente ni que era la segunda vez que se entregaba la tesis. Tuvimos que aceptarlo para que la estudiante se pudiera graduar si acaso este año (es decir, dos años después de haber consignado su Trabajo de Grado) , aunque claro dejando registro y archivando todos los documentos y oficios recibidos y entregados. En mi memoria perdurará el argumento estrella de la coordinadora "Pana", en realidad mediocre e injusta con los tesistas: -¡Hay chico!, ¿por qué te molestas?, ¿a ti nunca se te ha perdido un oficio?, ¿a ti ninguna secretaria te engavetó un documento?

Y esa forma de ser, valorar y actuar en la cotidianidad, en un desayuno y en un proceso de entrega y evaluación de un Trabajo de Grado (ambos en una universidad, ojo), se refleja en el país. La politología siempre ha dicho que a menor institucionalidad y a menor educación y cultura política y ciudadana, mayor probabilidad de caos, y por ende, mayor proclividad a las salidas violentas y autoritarias. Y eso es lo que no hemos comprendido, educación y cultura política y ciudadana no es solo ir a votar o defender un partido o una ideología, es conocer cuál es el objetivo y fin común de tu sociedad, y cómo tú desde tu cotidianidad y desde tu labor contribuyes a ello, sin nunca, nunca, desestimar  ni mucho menos ignorar al otro, al de la cola que va de primero, al portero, tu maestro, tu estudiante, tu cliente, todos tus clientes, tus usuarios, tu servicio, tu vecino, el conductor del carro que va detrás de ti y todos los conductores y pasajeros de tu alrededor y más allá que pueden resultar heridos o muertos por tu imprudencia al conducir un automóvil.

La situación en la que estamos es el resultado no solo de cinco décadas de demagogia, sino de clientelismo, de camaradería, de panas panitas, de favorecer a los amigos irrespetando el derecho y los talentos del otro, del carnet del partido, del méteme en el trabajo aunque no haya trabajado, de la charla en el pasillo, del  hoy por ti mañana por mi, de la barragana, de la palanca para obtener un empleo, de la matraca; situaciones donde si no hemos participado, hemos sido pasivos y cómplices silentes de innumerables injusticias, arguyendo que eso les pasa a los pendejos o a los pela-bolas , o porque ya pasamos por eso y les toca pagar la novatada, o porque es un karma o esa persona no está informada de la ley de la atracción...

Cuando decidimos sustituir la filiación, el compadrazgo, el padrinazgo, el fanatismo y fascinación de personalismos para darle un golpe a lo que quedaba de institucionalidad. Ahora estamos sin líder carismático y sin instituciones. Por eso no hay como canalizar el descontento y la frustración, y son difíciles y complejos los caminos para llegar a acuerdos y diálogos. Lo más triste de todo esto es que nuestros países hermanos y vecinos ven con estupor los que nos pasa sin advertir que ellos pudieran haberse comprado todos los boletos para el mismo viaje...

martes, 4 de marzo de 2014

El poder de las ideas Descuidar el pensamiento puede generar cáncer intelectual

Uno de los eventos más difíciles de precisar y conceptuar es el pensamiento, no obstante, se asume como una verdad consensual que es la característica principal que diferencia a los seres humanos de los otros seres vivos habitantes de este planeta. Partiendo de esta verdad consensual, asumo que el pensamiento es la capacidad (virtud, facultad, potencialidad) humana de generar, innovar, remozar, sustituir y embellecer ideas; algo que los animales están aún lejos de alcanzar, según lo sugerido hasta ahora por científicos, filósofos y metafísicos.
     Pero entonces sobreviene la pregunta: ¿Qué son las ideas? Barrera (1999) responde que cada quien tiene un concepto distinto de las ideas dejando entrever que no hay un acuerdo absoluto en su definición. Por esta razón,  este autor sólo se atreve a señalar  que las ideas “están asociadas al carácter, con la personalidad, con la mayor o menor comprensión de las cosas” (p. 41); es decir que son individuales y  que a mayor generación, adquisición o adaptación de ideas, mayor comprensión y conocimiento de los hechos y circunstancias que envuelven al ser pensante.
     Se puede decir que las ideas son las formas de ver (percibir, abordar, aprehender o comprender) las cosas (hechos, situaciones, seres, objetos, procesos). De allí, logro inferir que contienen creencias, valores, juicios, prejuicios, intuiciones, premoniciones, percepciones y comprensiones. Así, los seres humanos, al pensar o al generar ideas, están construyendo o transformando su propio entorno o mundo; pues lo que “ven” es lo que “creen”, “sienten”, “perciben” o “entienden”.  Las ideas son expresiones, sensaciones, explicaciones y deseos.
     Bajo este parámetro, las ideas necesitan de un vehículo, algo que las transporten y las puedan manifestar. Ese vehículo es la palabra, que le da soporte y ejecución  a la idea. Los juegos de palabras o las combinaciones de ellas, no son más que representaciones o modelos de lo que se percibe, se intuye o se siente acerca de sí mismo, del mundo, de la sociedad, de Dios, de la historia y del Universo.
     Entonces cabe preguntarse si no son pocas las palabras que hay en un diccionario para expresar las miles de ideas que tienen los miles de millones de seres humanos que coexistimos en la Tierra. Con este cuestionamiento,  comprendo por qué resulta a veces tan difícil la comunicación y por qué una idea – palabra puede ocasionar una revolución o una guerra.
    De esta manera se me ocurre que las ideologías vienen a ser la simplificación de ese complejo problema: se establecen ideas  generales  para que un grupo de personas sepan compartirlas, comunicarlas, expresarlas y vivirlas. Las ideologías son sistemas de ideas que interpretan principalmente al mundo, a la sociedad y a la historia. Las ideologías llevaron a guerras, pero por otra parte, pueden cohesionar y conducir a grupos y sociedades a un fin común.
      A la luz de este razonamiento, este puede ser el problema de Venezuela: Hay muchas ideas, pero no están sistematizadas, puedo asegurar (sin ánimos de generalizar) que en el país las ideologías son casi inexistentes, o mejor dicho,  están poco fortalecidas o poco actualizadas; las ideas parecen estar divorciadas de las palabras; no hay conexión entre: sentimiento – pensamiento – expresión – representación - acción. La razón principal de tal hecho es que vivimos con ideas prestadas, importadas de otras latitudes, inconsistentes con nuestro contexto, con nuestras propias intuiciones y percepciones. Hemos relegado el pensamiento a la mera “adquisición y adaptación” de ideas, olvidando que lo fundamental es la creación o innovación de las mismas, para luego remozarlas y embellecerlas; sistematizándolas en una ideología para interpretar y reordenar nuestra realidad.
     Así, hemos fabricado nuestra propia trampa: Usamos ideas que no nos ayudan a generar otras nuevas, no creamos; por lo tanto, nos quedamos con menos ideas, y por consiguiente, tenemos menos comprensión no sólo de nuestra realidad, sino del acontecer mundial; nos cuesta representar y, por ende, conocer. Esto dificulta la modelación y transformación de nuestro entorno y del universo mismo, hasta parece un cáncer intelectual. 
     Para Venezuela y América Latina ya llegó la hora de cambiar de actitud. No basta con ser creativos sólo en el aspecto artístico, necesitamos generar ideas propias en las dimensiones social, moral, política y económica. La pobreza intelectual conlleva a la miseria económica y espiritual. Es preciso aprovechar las actuales transformaciones sociopolíticas para que nos (re) conozcamos  y (re) creemos nuestra existencia en el concierto universal. Para esto es preciso revisar las ideas que tenemos sobre las ideas, constituir una ideología propia partiendo de las coincidencias y no de las diferencias. En el país existe talento para ello. Hay que sentarse a pensar, frenar el cáncer intelectual y sanar nuestro sistema de ideas con ideas nuevas.  .

Referencias: Barrera, M (2001). El intelectual y los modelos epistémicos Sypal: Caracas.
                     Games, H (1994). Ideas, palabras, imagen en El Nacional. Caracas 1º de julio.  
Comandanta

Me pregunto cuáles serán los laberintos de tu inextricable alma
Cuál es la fuente de dolor profundo que humedecen tus ojos
Cuál es tu fortaleza tejida de ideas y utopías
Cuál es tu camino, cuál es el destino que percibo y quizás entiendo
En una imagen televisada pareces cargada de odio
Pero mi alma a dentelladas me indica una nobleza a mis ojos escondida
Me gustaría hablarte, discurrir contigo porque presiento que coincidimos
Se que tengo las palabras esquivas que buscas con desesperación
En una plaza de pueblo quisiera que nuestros niños interiores jueguen metras
En un banco de plaza de pueblo quisiera hablar contigo en código adolescente de futuro
En un retrete de  plaza quisiera que dibujáramos el país a dos manos,
aunque en apariencia somos irreconciliables,  sé que lo podemos lograr
Quizás compartimos la misma ideología, aunque no los medios
Yo, también como tú,  he sentido los caprichos del poder malsano
Han fragmentado y minado nuestra senda de diálogo
Colocamos mil limitaciones para hablar,  porque usamos mil intermediarios y mil intérpretes
Somos iguales en el fondo y en la fuente proyectiva de despliegues
Pero el exceso de ideas cargadas de resentimiento y de diccionarios prestados minimizan la ecuación comunicacional
Nos marginamos y nos excluimos ignorando que todos al final somos uno
Quizá el error es querer diseñar un país, sin advertir que país es lo que somos
Quizá el error está en construir una nación, desestimando que nación somos todos
La Umma, la fraternidad, la universalidad, son palabras que han perdido significado porque las hablamos tanto que las desgastamos, sin haberlas degustado ni digerido
Después de cantarte mis inquietudes, sé que el anti nodo relacional entre tú y yo es menos denso
Espero que desde tu celda la traición no melle tu alma,
que en el cerro de cemento devenido en castigo, tal vez puedas reflexionar mi intuición
La libertad resulta a veces escurridiza, imperceptible, pero es, en verdad, lo que nos mantiene vivos
Nunca, nadie puede arrebatarnos la libertad, porque los sueños no necesitan del espaciotiempo
Las celdas no están en un cerro de concreto sino en quien renuncie a sus ideales o carezca de ellos
Por eso tú y yo, aunque “estemos”  en extremos engañosos, siempre seremos libres,
eso nos une, y además nos abre un halo de luz de esperanza para nuestro reencuentro
Felipe Antonio Bastidas Terán.  29 –10 -2004



Una mirada diacrónica a “La ética protestante y el espíritu capitalista” de Max Weber

Max Weber fue uno de los precursores de la sociología y se le presenta como uno de los fundamentos de la teoría social clásica o tradicional; no obstante, este sociólogo alemán aunque se le refiere en los manuales de sociología ha sido uno de los autores menos estudiados tanto en su obra como en sus propuestas epistemológicas-metodológicas. Weber ha sido uno de los sociólogos menos comprendidos y solo se le reconoce su aporte en la construcción de conceptos clave para el análisis social, tales como Estado moderno, el poder político, la violencia legítima, su famosa tipología de autoridad y liderazgo y su innegable contribución al estudio de la burocracia en el desarrollo de la sociedad industrial y el Estado de bienestar,
     Esta falta de comprensión y estudio acerca de la obra de Max Weber y de la potencialidad heurística de sus teorías y propuestas metodológicas es evidente en la imposibilidad –hasta ahora- de poderlo clasificar en algún paradigma. Algunos autores dentro de los manuales de sociología lo ubican como hermeneuta, otros dentro del racionalismo; mientras que algunos solucionan el problema ubicándolo como precursor o antecedente del estructural-funcionalismo. Por esta razón, se escogió este autor para el siguiente análisis, y en específico, una de sus obras más importantes como lo es “La ética protestante y el espíritu capitalista” publicada por primera vez en 1904 – 1905.   
      La imposibilidad de ubicar completamente a Max Weber dentro de una corriente o paradigma responde al hecho que tal como Karl Marx,  este autor partía de una aproximación holística de la sociedad: Para él no existía fronteras disciplinarias entre lo social, lo político, lo ideológico- cultural y lo psicológico. De allí la fertilidad de su obra, que paradójicamente fueron tomadas  como base para crear algunas disciplinas, verbigracia, su estudio del Estado moderno y la burocracia sirvieron de cimiento para fundar la politología, y posteriormente,  para constituir la administración pública como disciplina independiente.
       En la “Ética protestante y el espíritu del capitalismo”, Weber sistematiza los hallazgos y el conocimiento intuitivo que se tenía en su época acerca de la correlación entre el protestantismo y el desarrollo del capitalismo, por el hecho de que justamente en las sociedades donde fue más extendido el protestantismo (Inglaterra, Alemania, Países Bajas, Primeras Colonias de Estados Unidos) fue donde se  consolidó el capitalismo industrial  durante los siglos XVII y XVIII en  contraposición a los países donde se mantuvo con mayor arraigo la fe católica (España, Portugal). Incluso se observaron diferencias significativas en el desarrollo del capitalismo en provincias de Estados con diversidad de confesiones, por ejemplo, Alemania e Italia demostraron mayor desarrollo del capitalismo en sus provincias con predominancia protestante que en las de mayoría católica.
      Pero lo anterior lo toma Max Weber como un simple indicio sobre el que habría que profundizar. Otra evidencia significativa considerada por el autor fueron las estadísticas de las instituciones educativas y de las diferentes confesiones que demostraban una tendencia de los protestantes a estudiar carreras de formación más técnica e instrumental, mientras que los católicos se inclinaban por carreras de carácter humanístico. Lo que Weber pretendía explicar era la causa del hecho de que los cargos cualificados, los técnicos medios y gerenciales, y aún el control del capital tenía una tendencia estadística de estar en manos de profesionales cuya confesión de origen era la protestante. 
       La pregunta que el sociólogo alemán se planteó fue: ¿cuál es la característica distintiva de la moralidad protestante que fue motor en los siglos XVII y XVIII del desarrollo del capitalismo? Es preciso destacar en este planteamiento la influencia positivista que tenía el investigador como todos los científicos de su época. En primer lugar, el carácter lineal-causal de su objeto de estudio, es decir, el desarrollo del capitalismo tuvo un impulso motor que fue el protestantismo, pero dentro de la ética protestante: ¿Cuáles fueron los principios que generaron prácticas y actitudes a favor del fortalecimiento del capitalismo?
      Aunque la influencia del positivismo es evidente en la búsqueda de una explicación causal, Weber no se limitó a las estadísticas, sino que apeló a la hermenéutica de textos significativos para poder dar con ese “espíritu del capitalismo” que efectivamente como sujeto histórico propulsó su desarrollo en Europa y las colonias fundadoras de los Estados Unidos. Además de revisar las estadísticas que pudieran demostrar que efectivamente hubo una correlación entre el desarrollo del protestantismo y el desarrollo del capitalismo, Weber hizo un estudio documental exhaustivo de la moral de las diferentes confesiones, para compararlas y poder dar así con el código ético que sirvió de motor del desarrollo industrial-capitalista. De todos los textos revisados se basó en dos: el de Benjamín Franklin donde establecía los principios del capitalismo y el de Richard Baxter, pastor y clérigo calvinista del siglo XVII.
       El documento de Franklin, Weber lo toma como el código ético del capitalismo que ya aparecía depurado de cualquier lastre o alegoría religiosa, y el de Baxter como el documento que en retrospectiva fue la base –religiosa- de la genealogía del texto de Franklin. Aquí se observa que Weber aplica análisis hermenéutico para dar con el espíritu del capitalismo como sujeto histórico que creó las condiciones del desarrollo industrial  en los países del Norte de Europa y en las colonias fundadoras de Estados Unidos.
       Weber sostenía que el capitalismo en sus inicios requirió de un código ético o bien normativo que permitiera las prácticas de una entrega al trabajo profesional (sustento de la división del trabajo) donde no solo la acumulación del capital fuese el único motivo, sino la consagración de  la vida al trabajo productivo de forma racional, consecutiva, sistematizada y disciplinada (requerida por la fábrica) basados en una norma y un método, y que de alguna manera, rompiera con las concepciones precapitalistas acerca del trabajo como simple medio de subsistencia o como medio de cobertura de las necesidades básicas. Por otra parte, el capitalismo en sus inicios requirió de una ética y actitud austera frente a la vida favorecedora  del ahorro y de la reinversión en los negocios, alejada de la ostentación nobiliaria propia de la edad media que ponía frenos a la formación de capitalistas y hombres dedicados a las empresas y a su reinversión y    recapitalización.
      ¿De dónde surgió esa ética que permitió la constitución de grupos humanos que generaron prácticas y actitudes condicionantes del desarrollo del capitalismo?, fue la pregunta de Max Weber. Cabe destacar, antes de proseguir, que la búsqueda de respuesta a esta pregunta llevó al autor a construir el concepto del espíritu del capitalismo, como una especie de conciencia colectiva que favoreció prácticas necesarias para el desarrollo de ese sistema económico. No obstante, el científico alemán subraya que hay diferencias entre el espíritu como impulsos psicológicos o como ideología generada por un proceso de educación y la práctica capitalista como tal; ya que el espíritu aunque favoreció el capitalismo es independiente de éste. Aclara Weber que una vez que el espíritu del capitalismo generó las prácticas para que se desarrollara dicho modo de producción, éste último creó su propio código ético depurado de la norma que le dio origen.
      Para ubicar cuál fue el código ético dentro del protestantismo que sirvió como espíritu del capitalismo, Weber indaga en los fundamentos teológicos de las distintas confesiones cristianas: Dónde y cuándo aparece una moral racionalizada, metódica, convertida en norma y en estilo de vida.  El autor halla en la baja edad media un indicio de este cambio. Se trata del cambio que se forjó en la Iglesia Católica en la nueva concepción de vida monacal, de una vida meramente contemplativa y penitente, basada en la revelación y comunicación introspectiva y mística, a una vida disciplinada, metódica, racionalizada, donde el factor primordial era la búsqueda de la perfección en Cristo mediante la opción intramundana, pero con soportes racionales donde la sistematización de toda la vida estaba en función de lograr una perfección que permitiera la salvación propia al tiempo que abogara por la humanidad entera.
       Pero el punto divergente de esta premisa católica con el protestantismo es que esta vida organizada, planificada y racional con carácter meramente ascético estaba reservada a los monjes, el católico común podía llevar una vida mucho más laxa y permisiva, ya que, al tener contacto con la vida mundana era más comprensible que cayera en pecado. Según el análisis de Weber el católico común con pagar de vez en cuando penitencias y cumplir con ciertos deberes quedaba exento de la vida ascética la cual quedó adjudicada solamente a los monjes.
       Hasta aquí se descarta entonces la religión católica como desarrolladora de una ética que permitiera a la mayoría de sus seguidores optar por una vida disciplinada, autoncontrolada, metódica y laboriosa favorecedora del capitalismo. Y es que para los católicos –según el autor- el trabajo solo era un medio de subsistencia y cobertura de necesidades, no era válido por sí mismo, premisa requerida por el capitalismo de acuerdo al documento de Franklin. El impulso que necesitaba el capitalismo es que la vida disciplinada, asceta, normada, racionalizada y metódica saliera de los conventos, y esto fue precisamente el aporte de los cristianos protestantes.
       Adicionalmente, Weber halló otro indicio importante del espíritu del capitalismo en las religiones protestantes. En este punto, realiza un análisis lingüístico y encuentra que luego de las traducciones de la biblia a partir de la reforma aparece en las interpretaciones de dicho texto sagrado un concepto que en alemán se rotuló  como beruf. El beruf tiene un sentido de trabajo como profesión y realización del ser humano en función de salvación y como contribución y aporte individual al alcance y construcción del reino de los cielos. El beruf tiene sus equivalentes, luego de la reforma, en las lenguas anglosajonas pero no así en las lenguas románicas – latinas. Según el científico alemán, el beruf traía encapsulada por medio de la traducción de Lutero la concepción del trabajo como fin en sí mismo, que en español se pudiera traducir como profesión.
       Sin embargo, la profesión como fin en sí misma, no aparece en la teología luterana por cuanto esta se apega a la concepción paulina de trabajo para subsistir y de correspondencia con la vocación que le fue asignada. La profesión como fin en sí misma, aparece en la confesión calvinista donde surge el concepto de predestinación, según el cual solo una parte de la humanidad tenía asegurada la salvación, siendo el trabajo, por medio  de la profesión,  la forma acreditable y visible de estar “salvado”. Entonces ya el trabajo no es algo que se realiza por necesidad ni mucho menos por afán de lucro, sino como un ejercicio de forma profesional (metódica, sistematizada, secuencial, acumulativa, trascendente y próspera), una labor que no está al servicio del provecho personal sino para la gloria de Dios a fin de abonar el terreno para el alcance del reino de los cielos.
     Este fundamento surge del hecho de que para los calvinistas el trabajo visto como profesión permitía al creyente mantenerse en una posición autocontrolada que lo mantenía protegido de la vida mundana y del pecado. Aunado a lo anterior, la ética calvinista no observaba a la riqueza como mala o reprochable en sí misma, sino la distracción, el hedonismo y la ostentación que podía ser generada por ella y que podía entretener al creyente de su misión en el mundo ejercida por medio de la profesión. Otro punto importante dentro de la ética calvinista es el hecho de observar en la vida cotidiana revelaciones o mensajes de Dios en función de su misión de vida o, en su contraparte, como tentaciones y distracciones que el “maligno” colocaba para sabotear su vida disciplinada y autocontrolada vehiculada por su profesión.
       De esta forma, si se daba la oportunidad de ejercer otra profesión o adquirir un nuevo negocio, era interpretado como una oportunidad de seguir contribuyendo al reino de los cielos, y como una forma de seguir cultivando y recapitalizando los talentos que quizás en un futuro pudieran tener sentido en el acceso a la salvación. Para los calvinistas acumular riquezas y producir nuevos negocios no era reprochable si eran lícitos y no perjudicaban a otros.
       En el estudio que realiza Weber encuentra en los pietistas, los metódistas y los baptistas un código ético similar pero con la diferencia que no era un racionalismo ascético puro como el caso de los calvinistas, había lugar para la sensibilidad y la emoción a “dejar actuar el espíritu de Dios”, por lo tanto, el trabajo no era percibido cabalmente como un fin en sí mismo, como un deber ineludible, Dios podía hacer otros llamados o tener mandatos fuera del ámbito racional y planificado. No obstante, estas tres vertientes protestantes aunque menos racionales que los calvinistas también influyeron en la constitución de la ética capitalista y su práctica motora.
      Así demostró Weber que la ética protestante, y sobre todo el racionalismo ascético extramundano de los calvinistas, fueron la base genealógica de la ética capitalista que fue presentada por Franklin, estableciendo sus máximas que tanto el tiempo como el crédito (imagen personal) eran dinero, que tiempo, prestigio y capital gastado eran dinero no invertido y una pérdida irreparable de riqueza. De esta forma, culmina el autor su tesis.
       Se puede observar como Weber en su análisis usa categorías dicotómicas como espíritu/práctica, catolicismo/protestantismo, tradicionalismo/modernidad, en las  cuales se evidencia una leve tendencia discriminadora. Pero la colonialidad del saber es mucho más evidente en la construcción de su objeto de estudio. Aunque el autor se limitó a explicar las causas de la realidad en la que vivía, omitió otros sistemas económicos que se estaban gestando en su época como lo era el socialismo. Por ende, se centró solo en las causas del capitalismo industrial y en las sociedades donde este surgió y se consolidó; fuera de Europa del Norte y los Estados Unidos, Weber no escrudiñó otras sociedades capitalistas como Australia, ni pudo avizorar que el capitalismo si bien tuvo como motor endógeno la ética protestante, tuvo como motor exógeno las colonias americanas y africanas, sobre todo, la mano de obra esclava.
      Así mismo, se omitió el carácter internacional del capitalismo. Weber fue muy enfático al recalcar que la teoría de la infraestructura era errada, es decir, que el espíritu capitalista fue el que determinó la práctica capitalista y no al revés como lo había señalado Marx. Lo relevante es que ninguno de los dos pudo observar la importancia de la colonialidad y del imperialismo en la construcción del capitalismo. Por mucha ética protestante que hubiese existido en Europa del norte, ¿con qué materia prima hubiesen fabricado?, ¿a cuál mercado le hubiesen exportado sus productos si no fueron las colonias de América, Asia y África? Queda pendiente la pregunta cómo se pudieron fraguar las élites burguesas de Amèrica Latina, África y Asia sin una ética protestante. En el caso de América Latina la respuesta está en el sistema esclavista, claro está.
        Aunque la visión eurocèntrica de Weber que ubicó la génesis del capitalismo exclusivamente en Europa y no con un entramado mundial aparejado al colonialismo y al imperialismo, su obra fue un aporte sin duda al desarrollo de la sociología. Revisando la obra desde los ojos actuales ávidos de una renovación de las ciencias sociales, se puede considerar el hecho de la diversas enumeraciones que hizo el autor (aunque dentro de las coordenadas eurocéntricas y judeocristianas) sobre la concepción del trabajo y de la economía precapitalistas que no dudó en tildar como tradicionales, frenadoras y obstáculos que tuvo que sortear la ética ascética racionalista calvinista.  Sin embargo, siempre fue enfático que muchas culturas, etnias y confesiones tenían una concepción del trabajo como  fuente de subsistencia, alejadas del trabajo como fin en sí mismo y como lucro.
         En este sentido, se puede revisar y estudiar todas esas concepciones en los pueblos ancestrales, afrodescendientes y en los nuevos movimientos sociales pero quitándoles el rótulo discriminador y colonialista de “tradicionales” como lo hizo Weber. De este modo, se estaría analizando nuevos rumbos para una sistema económico sustentable y alternativo al capitalismo.
         La metodología holística y modesta aplicada por Weber también puede ser un dispositivo que se puede actualizar para una refundación de las ciencias sociales desde el sur, en el sentido que el autor no se limitó a lo ideográfico y combinó métodos comparativos, sus tipos ideales (búsqueda de estructuras invariantes), pero aplicando hermenéutica local e histórica de la cotidianidad para dar con esos códigos que forjan conciencia colectiva y determinan las acciones sociales, sin dejar de  considerar que son recreadas permanentemente y se van depurando hasta dar con un tejido social totalmente distinto tal como lo sugiere el sociólogo mexicano De La Garza.  Weber subrayó que los tipos ideales son modelos estructurales de la sociedad que solo sirven de carácter metodológico pero que nunca deben ser considerados como fiel reflejo de la realidad.
        No se puede concluir este análisis sin preguntarse, que hubiese ocurrido si Weber se hubiese guiado por el metodologismo actual donde son excluyentes los enfoques estructurales, positivistas, hermenéuticos, racionalistas e ideográficos: Nunca hubiese desarrollado su tesis, sin el aporte significativo que tuvo. Mucho menos si se hubiese orientado por la lógica disciplinar: ¿cómo relacionar la teología, la psicología, lo cultural, lo social y lo económico?... No hubiese podido desarrollar su tesis en muchas de nuestras universidades actuales que tanto pregonan la transdisciplinariedad.
          Finalmente, al revisar la obra “La ética protestante y el espíritu capitalista” es necesario preguntarse cómo las tendencias espirituales al estilo la nueva era, la cienciología, la metafísica práctica, oración fuerte al espíritu santo,  y otras vertientes eclécticas han favorecido este nuevo capitalismo globalizado y superindividualista ¿Qué papel juegan ese mercadeo cultural de horóscopos, autoayuda, dianética, cienciología, metafísica pràctica en la construcción de una nueva ética capitalista donde la división producto/consumidor/productor se desdibuja? Un código ético que día a día por medio de los medios culturales nos invita a ser mercancías y mercadólogos de nosotros mismos, a independizarnos de cualquier organización, de constituir un negocio desde nuestra computadora o teléfono inteligente donde somos mercancía, productores, mercadólogos y consumidores al mismo tiempo. ¿Hay un código ético allí, un nuevo estándar favorecido por esas nuevas corrientes religiosas?  Es preciso investigar como lo hizo hace cien años Max Weber, pero con una visión menos eurocéntrica.  

Fuente:

Weber, Max. (2009, orig. 1904-1905). La ética protestante y el espíritu capitalista. (Abellán, J. Trad.). Madrid: Alianza Editorial. 

Reflexiones sobre el valor de la vida en Venezuela

El valor vida en la sociedad venezolana
     Cuando se observa con detenimiento la realidad venezolana se puede notar que la violencia impera en algunos ámbitos sociales. Así se tiene: violencia familiar o doméstica, violencia urbana, inseguridad, violencia escolar y violencia política (enfrentamientos físicos, ofensas, corrupción, tráfico de influencias). Esta violencia está relacionada con otros problemas sociales a los cuales no se les ha encontrado la solución apropiada; entre los que  destacan: el alcoholismo, el tabaquismo, uso indebido de drogas, embarazo precoz, embarazo no deseado, infecciones de transmisión sexual (ITS), contaminación del ambiente, falta de planificación urbana y atención coordinada y preventiva a catástrofes naturales.
     La relación o el punto en común de todos estos problemas es la importancia que se tiene de la vida en la escala de valores de los venezolanos, la cual no goza de una posición privilegiada. Este argumento se sustenta en el hecho de la poca efectividad o del mínimo impacto de las campañas sociales e informativas, ya sean por parte del Estado o de la sociedad civil (apartando la falta de sistematización y constancia) dirigidas a solucionar los problemas sociales que aquejan a la población venezolana.
      Como corolario se tiene los pocos resultados, incluso el efecto inverso, de la campaña para evitar el consumo indebido de estupefacientes que adelanta Alianza Para Una Venezuela Sin Drogas, desde hace de diez años aproximadamente.
      En este sentido, muchos venezolanos conocen cuáles son las medidas preventivas de las ITS (Cf. Núñez, 2001), las consecuencias para la salud de fumar cigarrillos, de la ingesta de licor en exceso, las medidas de seguridad viales, la prevenciones a la hora de construir viviendas, las prevenciones para embarazos no deseados, de la diabetes, entre muchos otros problemas de salud pública.
      Pero paradójicamente, aun sabiendo las prevenciones y consecuencias de muchos de estos males, las personas no cambian su actitud frente a estas situaciones. La solución parece rebasar la información, el conocimiento; incluso la conciencia. ¿Por qué más allá de la conciencia? ¿Por qué muchas personas fumadoras, a pesar de haber tenido un ser cercano que haya padecido cáncer de pulmón,  sigue fumando? Aún más, las personas reconstruyen sus casas donde perecieron familiares por  consecuencia de desastres naturales que se pudieron prevenir; con el mal recuerdo, las personas (y el Estado lo permite) construye y reconstruye en los márgenes de los ríos, en zonas de deslave, entre otras situaciones de riesgo que al parecer abundan en Venezuela.
     Por eso no es atrevido decir que la vida no es un valor importante para el venezolano. A continuación se presentan las respuestas que se dan ante los dilemas éticos que plantean los problemas sociales relacionados con este valor:
- Violencia Familiar: “Ese fue el marido que me tocó”, “Lo hago por mis hijos”, “el me mantiene” (importa es vivir como sea, la calidad de vida no importa)
- Violencia Urbana: “Lo mataron por un par de zapatos” (el valor material está por encima del valor vida).”Los extintores del edificio no funcionan” (la vida no importa).
- Violencia Política: “Me enfrento a los guardias o a la policía por defender mis ideales” (la patria tiene más valor que la vida). “El viaducto de la autopista Caracas – La Guaira está a punto de colapsar, no tuvo el mantenimiento debido por décadas” (La vida no importa).
- Salud: El fumador/obeso/hipertenso: “De algo me tengo que morir” (la vida se reduce al placer, la calidad de vida no importa).
 - Contaminación Ambiental: Quien tira la lata a la calle: “Hay que dejarle trabajo a los recoge-lata”,  (Me importa mi vida no la de otros, la vida en sociedad no importa), Botar Basura en espacios no adecuados (la vida se reduce a mi espacio, la vida en sociedad no me importa, la vida es algo fragmentado). Falta de Planificación Familiar: “Donde comen tres comen cuatro” (la calidad de vida no importa)
      Otra demostración del valor vida de muchos venezolanos es no tener como prioridad la visita preventiva al médico “Si voy me va hacer gastar con el tratamiento”, “De algo me tengo que morir”, “Al ir al médico ya me declaro enfermo”.
     De esta manera queda demostrado que la vida no es una prioridad, no está en la punta de la pirámide de muchos venezolanos. Pareciera que la vida no se toma como un don o una virtud, sino más bien como un recurso que hay que “aprovechar” o “simplemente disfrutar”.Esta situación puede ser una de las causas principales de la descomposición de la sociedad venezolana. Para Hurtado (2003)  y Núñez (2001), esto se debe a la inexistencia de un “Proyecto de Vida” en muchas personas, por eso lo importante es vivir “hoy”.
     Antes de profundizar en este aspecto, es preciso detenerse en las posibles raíces antropo – éticas de la poca importancia que le da el venezolano al valor vida.

Reflexión Antropológico – Ética
     Herencia trascendental
     España al conquistar la América, trajo los valores medievales de la vida. Todavía hoy en día perdura la visión del hombre trascendental, es decir, esta vida es un paso para el cielo, es necesario sufrir y sacrificarse para poder alcanzar el reino de los cielos. Aquí puede estar la raíz del conformismo y de pronto la observancia de la “calidad de vida”, como algo de lujo, reservado sólo a los hedonistas. “Me sacrifico por mis hijos”.
…..Escatología y Nihilismo
      Como herencia de la cultura europea, también se encuentra el sentido escatológico presente en herencia de la tradición judeo – cristiana. Se tiene en la sociedad venezolana muy presente el “fin de los tiempos”, es decir, la idea secuencial y lineal del tiempo, con un principio y un fin determinado. Pero además, aunque no se ha demostrado, parece que algunas culturas aborígenes también poseían un alto sentido escatológico de la existencia. Adicionalmente, del lado contrario,  la modernidad también aporta el nihilismo ¡No hay nada después de la vida!, por lo tanto (en sentido negativo)  hay que disfrutar hoy. Si lo que queda es la nada, ¿tiene realmente sentido vivir?
     Patriotismo estoico
     La historia de Venezuela está narrada como una gesta en la cual los padres de la patria “dieron su vida” por la independencia. Se destacan las figuras más estoicas y las que murieron durante la Guerra de Independencia o inmediatamente después, como por ejemplo, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, o por episodios como la tortura de Luisa Cáceres de Arismedi, pero poco se conoce de las figuras que sobrevivieron y de los aportes o pensamientos producidos por ellos después de la gesta emancipadora. 
     Por otra parte aún se desconoce por muchos venezolanos que según Humboldt, en Venezuela antes de la Guerra de Independencia había entre 1.000.000 y 800.000 habitantes. Historiadores sostienen que después de ésta quedaron entre 500.000 o 400.000 venezolanos, luego con la Guerra Federal esta cifra se redujo a la mitad, es decir entre 200.000 y 250.000 habitantes. Las guerras civiles casi desaparecen a Venezuela; sin embargo, persiste la violencia y la confrontación política entre los venezolanos. Es necesario sustituir el valor “patria o muerte” por valores como la tolerancia, la negociación, la democracia y el consenso, que tienen como raíz la preservación de la vida.
     Consumismo e individualismo
     Debido a la aculturación de la sociedad venezolana, el consumismo exacerbado introducido por la cultura de masas y por el sistema capitalista (salvaje) al país, ha promovido un individualismo radical que ha socavado el valor vida en Venezuela. Por esta razón muchas personas dejan de alimentarse bien, asistir al médico por aparentar con vestidos lujosos y otros adminículos muchas veces innecesarios. De igual forma, este tipo de cultura reduce al sexo, al acto que da vida, como algo divertido y como una simple forma de placer, sin medir las consecuencias que esta visión irresponsable trae. En este mismo sentido, se promociona al Hombre Malboro como prototipo de masculinidad, el cual promociona al hombre fumador como hombre de éxito, cuando el cigarrillo es una de las principales causas de la disfunción eréctil.
      Falta de Identidad y Pertenencia
      La construcción de una historia menos épica y más real ha llevado a que los venezolanos desconozcan su pasado, ya que la historia épica y mítica de la actualidad hace énfasis en los personajes y las fechas, más que en los sucesos y en la relación de los hechos  pasados con la situación presente. Los prototipos históricos que se tienen son “héroes” o “semidioses” con características casi sobre naturales imposibles de emular o tomar como ejemplo: no se hace la conexión entre sus aportes y la situación actual. Al desconocerse el pasado, no se entiende el presente y no se vislumbra un futuro cierto. Esto genera un estado de zozobra y angustia que puede generar desórdenes psicológicos y llevar a conductas violentas en detrimento de la vida y su preservación.
      Concepto errado de prosperidad y riqueza
      Los venezolanos piensan que su país es inmensamente rico, gracias al petróleo. Pero esta no parece ser una visión nueva. En el siglo XIX, gracias a las altas exportaciones de café y cacao, los venezolanos de aquel entonces tenían una visión parecida. La riqueza se toma como algo inagotable, que está allí y así permanecerá; no como algo que es menester planificar, construir y preservar. De allí la agresión al ambiente (no importa nunca se acabará) y la pasividad (incluso complacencia) ante la corrupción: “alcanza para todos”, “que no me de, que me pongan donde hay”, “con tal y me dejen algo”.
     Concepción errónea del Estado
     Tiene relación con lo anterior. Existe un sentimiento del ciudadano de que está en desventaja frente a las estructuras de poder del Estado; como si se tratara de un ente ajeno, separado de su realidad. El Estado no se concibe como una institución, la cual está conformada precisamente por personas. Esta situación de desventaja y de “nada puedo hacer” frente a los abusos de autoridad y el incumplimiento de la ley, también aumenta los sentimientos de frustración y rabia, que se ponen de manifiesto en violencia verbal o física  entre los ciudadanos, porque el Estado y el gobierno de turno parecen intocables (Rodríguez, 2004). Este abordaje del Estado puede tener relación con la herencia colonial en la cual el Imperio Español ejercía un poder absolutista, y los pocos colonos que tenían acceso a él, era por su posición económica y social, mediante el pago de prebendas, la Corona, estaba distante, inalcanzable, allende al océano…

(Re) Visión integral del legado antropo-ético del venezolano
     Todos estas raíces antropo – éticas de la violencia y la falta de importancia del valor vida de los venezolanos, obviamente no tiene una solución sencilla. Es necesario combatir muchos mitos y creencias. Aunque tampoco se trata de sustituirlas, sino de revisarlas y darle un sentido más humano y propenso a la vida; como por ejemplo, dentro de la religión católica hay pasajes bíblicos significativos más allá de la Pasión de Cristo, como la Navidad, la Resurrección, La Asunción; sobre los cuales se puede construir un mejor sentido de la vida.
     También en  las culturas de los pueblos ancestrales se deben buscar nociones no lineales del tiempo y de la vida (menos escatológica), las cuales además le otorgan una alta valoración a los procesos biológicos y respeto a la naturaleza. Así mismo, se tiene una herencia indígena importante que promueve la vida presente en costumbres, mitos y tradiciones de las comunidades rurales del país.
     En fin es necesario reconstruir y reinterpretar la historia venezolana con un sentido más integral,  y además  relacionado con el presente y con el futuro. Además, es preciso revisar valores presentes en la sociedad tales como el individualismo, el consumismo y el sexo irresponsable; para darles una nueva dimensión hacia la ruta de la vida.

Proyecto de Vida, Familia y Escuela
     En el ámbito personal y comunitario, la mejor forma de ascender la vida a la punta de la pirámide de los valores, es enseñarles a los niños y a los jóvenes a descubrir desde temprano su vocación, sus habilidades, destrezas y potencialidades, que se proyectan hacia el futuro. De esta manera se valorará aún más la vida propia y la de los demás, se pensará no sólo en el presente, sino también en el pasado  y en el futuro.
     Por su puesto la familia y la escuela son fundamentales en esta tarea. Son sumamente importantes los proyectos relacionados con la biografía, el árbol genealógico y la historia familiar. Se empieza por el pasado para proyectar el futuro. La familia y la escuela pueden colaborar en este sentido, al tiempo que la exploración vocacional se hace inminentemente necesaria. Sin embargo, es necesario que docentes y padres se encuentren identificados y cómodos con sus roles, para que sean  un buen ejemplo a seguir por las nuevas generaciones, y su discurso sea más coherente, y por lo tanto, efectivo.      
     Finalmente, el valor de la educación no puede estar centrado solamente en hacer una carrera para alcanzar un título y “ser alguien”. Es vital  comenzar  a valorar a la educación por el hecho mismo de aprender (y no sólo la nota) y de adquirir conocimientos para crecer como persona y así alcanzar el proyecto de vida y los fines personales, familiares y comunales.

Referencias

Estas reflexiones son producto de la sinergia desarrollada en el aula con estudiantes de Introducción a la Filosofía de la Carrera de Comunicación Social (Universidad Bicentenaria de Aragua) y Filosofía de la Educación de la Carrera de Educación (Instituto Pedagógico Rural El Mácaro - UPEL) durante el período 2003 – 2005.

Hurtado, Jacqueline (2003). Psicóloga. Autora de Psicología de la integración. Desarrolladora de la Holística y el pensamiento complejo. Declaraciones recogidas en sus diversas conferencias.


Núñez, Judith (2003). Investigación Evaluativo de un programa educativo en prevención del VIH / SIDA de la OMS dirigido a estudiantes de la tercera etapa de educación básica. Conferencia presentada en las II Jornadas de investigación Holística. Celebradas en la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 10 y 11 de noviembre. 

Persiste cultura política populista en Venezuela Virus sociopolítico evoluciona hacia nuevas formas

En una investigación realizada recientemente en Venezuela, se pudo evidenciar que el populismo seguirá presente en el imaginario político de la ciudadanía. Este estudio, adelantado por una institución académica en 2004, tuvo como objetivo precisar cuáles de los personajes públicos actuales se acerca al modelo ideal de un presidente; para establecer las probabilidades que tienen de ser elegidos como primeros magistrados de la república.
La investigación comenzó con un estadio exploratorio donde se realizaron  entrevistas abiertas acerca de las características principales que debe reunir un mandatario. El estadio descriptivo se cubrió aplicando dos instrumentos: En primer lugar, una Escala de medición de opiniones acerca del perfil ideal de un presidente, en la cual la muestra escogida estimó en un rango de puntos del 1 al 10 el peso o el valor de cada una de las 28  características del prototipo presidencial detectadas en el estadio anterior; en segundo lugar, la misma muestra calificó dentro de un puntaje del 1 al 10, en qué medida 16 personajes públicos poseían cada uno de los 28 aspectos de dicho prototipo. La finalidad era establecer quiénes se aproximan o “se parecen” más al presidente deseado por los venezolanos.
Dado que en  este estudio  fueron medidas mediante puntaje  28 características del prototipo presidencial en 16 posibles aspirantes a la máxima magistratura del país, se escogió el análisis factorial de componentes principales que es el método estadístico utilizado en estos casos.
Los resultados preliminares del estadio descriptivo arrojaron dos factores principales, es decir, dos sinergias, dos representaciones del modelo ideal del presidente según las características (variables) que más se relacionaban entre sí de acuerdo a los puntajes otorgados por la muestra tanto para los 16 personajes públicos como para el prototipo ideal.
Según el Factor 1, que es el más significativo, las características (variables) más representativas (en una escala del 0 a 1) que debe poseer un presidente son: Cumplimiento (0.83), Claridad Ideológica (0.81), Sencillez (0.79), Popularidad (0.73) y Capacidad Gerencial (0.70), en lado contrario, Arrogancia (-0.46), Astucia (-0.33), Agresividad (-0.12). En este factor el presidente ideal de Venezuela ha de ser un gerente, un experto técnico que gracias a su capacidad gerencial y a su claridad ideológica cumpla con su plan de gobierno y con las exigencias de la sociedad, pero además debe poseer rasgos carismáticos  como: popularidad y sencillez; es decir, se requiere de un Gerente o Tecnócrata Carismático para ocupar la presidencia de Venezuela. Los rasgos carismáticos se afianzan debido al rechazo de una persona arrogante y agresiva para aspirar a la máxima magistratura;  se pide además que no combine sus capacidades gerenciales con la astucia y una mano dura del mando. 
De acuerdo al Factor 2, el cual integra menos características significativas, los rasgos más resaltantes de un presidente son: Diplomacia (0.85), Discreción (0.75), Académico (0.68), Cultura (0.50), en extremo opuesto, Agresividad (-0.75), Mano Dura (-0,68) y  Espontaneidad (-0.59).
Los rasgos característicos del futuro presidente venezolano según el factor 2, perfilan a una persona con instrucción y carrera política, la tendencia es hacia un aristócrata; ya que hacia el lado opuesto lo que menos debe poseer es espontaneidad, mano dura ni agresividad. El factor 2 perfila para la presidencia un “Aristócrata Diplomático”. En esta primera lectura, no se observa la caracterización de la percepción de los venezolanos con respecto a su máximo líder, sin embargo, al superponer ambos factores, imaginando que el siguiente gráfico es tridimensional se puede evidenciar una carga ideológica populista de los venezolanos. Así se tiene.






Factor 2
 



 

Diplomático, Discreto, Académico, Culto, Astuto, Arrogante, Agresivo, Mano Dura.
(IV) “TECNÓCRATA”


 Diplomático, Discreto, Académico, Culto, Cumplimiento, Claridad Ideológica, Sencillo, Popular, Capacidad Gerencial
(I) “POPULISTA TECNOCRÁTICO”

Agresivo, Mano Dura, Espontáneo, Astuto, Arrogante, Agresivo, Mano Dura.
(III) “AUTÓCRATA IMPROVISADO”
(Anti – político, Neopopulista)
Agresivo, Mano Dura, Espontáneo, Astuto, Cumplimiento, Claridad Ideológica, Sencillez, Popularidad, Capacidad Gerencial
(II) “POPULISTA TRADICIONAL”
(Político – Autócrata – Carismático).

Factor 1
 
 

Cuadro 1. Perfiles del Modelo Ideal de Presidente según el ejercicio intelectual (2004)
  
      Como se puede observar en el cuadro 1, de los cuatro perfiles de presidente, tres tienden hacia el modelo populista con su característico acento autócrata. El cuarto perfil también se aleja del modelo democrático, ya que reúne las características de un tecnócrata, que según Alfredo Ramos Jiménez, es una nueva forma de autoritarismo, pues se le da prioridad a los aspectos técnicos, por encima de principios democráticos, como el consenso y la negociaciación, en el trazado de políticas públicas; sobre todo, las económicas y sociales.
De estas cuatro categorías, surge una novedad, y es el aporte más significativo de este estudio: se trata del perfil más significativo ubicado en el cuadrante I. La mayoría de los venezolanos aspiran un líder carismático pero con una alta preparación;  una mezcla de un tecnócrata y un Mesías. El populismo y su  subgénero el neopopulismo (propio de los 90’) se caracterizaban porque los latinoamericanos reclamaban un líder con alto carisma y conexión con las masas “el pueblo”, surgido del pueblo, identificado con el pueblo; pero ahora en Venezuela, se exige que ese líder sea culto, preparado, con claridad ideológica, y capacidad gerencial, y al mismo tiempo sencillo; pero muy diplomático y discreto, nada que ver con los rasgos agresivos y violentos de los líderes populistas tradicionales y neopopulistas latinoamericanos.
Hasta los momentos, debido a la novedad de esta categoría, no se tienen ejemplos cercanos en Venezuela y América Latina; pero se pudieran asomar como políticos de esta nueva tendencia personajes como Vicente Fox, culto, diplomático, discreto pero no muy popular, también se aproxima un poco Néstor Kichner, el actual presidente de Argentina tecnócrata de cierta popularidad,  Luis Ignacio Lula Da Silva de Brasil, salido “del pueblo” con carrera política, muy discreto y excelente diplomático,  Alejandro Toledo, venido del pueblo, identificado con el pueblo y con amplia trayectoria política (asesor internacionalista). Algunos de estos con cierta claridad ideológica, ya que es preciso recordar que para identificarse con el “pueblo”  no es bueno expresar una ideología específica y coherente, pues para convencer a las masas se ha de ser un poco ambiguo y general.
Otro grupo importante de venezolanos añoran al líder populista tradicional (II cuadrante): agresivo, mano dura, espontáneo, astuto, cumplidor, con claridad ideológica, sencillo, popular y con capacidad gerencial. Esta categoría es clara y en ella se pueden incluir perfectamente los grandes líderes populistas latinoamericanos: Domingo y Evita Perón, Getulio Vargas y Fidel Castro. En Venezuela, con su subgénero de populismo .- partidista (1959 –1998), se tiene a los líderes de Acción Democrática, sobre todo los de los gobiernos iniciales de la democracia representativa: Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Carlos Andrés Pérez; aunque de este último su capacidad gerencial haya quedado en entredicho.
En el III Cuadrante, se observa las características autócratas de los líderes neopopulistas latinoamericanos, que se diferencian de los populistas tradicionales, en su carencia ideológica - partidista, poca preparación y escasa carrera política. Llegan a la presidencia vía electoral por razones circunstanciales que le dieron popularidad, como acceso a los medios o golpes de Estado. Los casos más evidentes son Hugo Rafael Chávez  y Lucio Gutiérrez, ambos promovidos y conocidos políticamente por participar en golpes de Estado aunque son militares de rango medio (venidos del pueblo). Entran en esta categoría  Irene Sáez, ex alcaldesa del municipio (capitalino) de Chacao y ex - candidata a la presidencia de Venezuela, famosa  por ser ex Miss Universo, y Rubén Blades, ex candidato a la presidencia de Panamá cuyo mérito público fue ser cantautor y actor de Hollywood. Son personalistas y autócratas; fundaron movimientos exclusivos para lanzarse a la presidencia (MVR de Chávez, IRENE de Irene Sáez y Papa Egoró de Blades).
En el cuarto cuadrante, como se dijo anteriormente, están los que prefieren para presidente a un tecnócrata, versión moderna de la meritocracia de Platón. Cercanos a este cuadrante se tiene a Noemí Sanín ex candidata de Colombia y un caso peculiar con rasgos del perfil anterior Alberto Fujimori ex presidente de Perú, arrogante, académico, diplomático y muy “mano dura”.
Como se puede observar los venezolanos están muy lejos de desear un presidente democrático, respaldado por instituciones, más humano y menos perfecto. Se sigue deseando un Mesías, ahora culto y preparado, para que nos salve, pero eso sí muy popular y sencillo; es decir, el populismo parece un virus que lejos de desaparecer se transforma y se adapta a los valores de la mundialización y la globalización; es decir, el Mesías ha de ser ilustrado, con amplios conocimientos una suerte de “Neo”, el personaje de la película “The Matrix”, venido de un mundo perfecto, para librarnos de éste imperfecto.
Pero el análisis no llega hasta allí. De acuerdo al segundo instrumento aplicado, los personajes públicos actuales que entran en el I cuadrante, cercanos al prototipo ideal, son Rafael Caldera, próximo al factor 2: Diplomático, Discreto, Culto, Académico, casi arrogante; Juan Fernández de “Gente del Petróleo” (ex empleados de Pdvsa) es quien se acerca más al modelo ideal ubicándose en el centro del cuadrante; parece que reúne las características del Líder Populista Tecnócrata, pero no en la magnitud deseada: es estudiado, es gerente, se ve cumplido, sencillo, aunque no muy popular entre todos los venezolanos. Julio Borges de Primero Justicia está en la línea divisoria entre el Tecnócrata Populista y el Populista Tradicional. En el cuadrante II, para verificar la incipiente teoría producto de este estudio, se ubicaron Enrique Mendoza y Antonio Ledezma, salidos de las filas de los partidos COPEI y Acción Democrática. Son políticos tradicionales, con identificación ideológica, populares, con cierta agresividad y astucia.
De acuerdo al análisis anterior, en la categoría de “Autócrata” o Líder Neopopulista (anti político, cuadrante III), la más lejana del modelo ideal, están los personajes agresivos y famosos no precisamente por su cultura académica, ni su carrera política, ni su claridad ideológica. Así se tienen a: Hugo Chávez (ex golpista y actual presidente de la república), Carlos Ortega (líder sindical), José Vicente Rángel (periodista y analista no graduado). También se identifican como agresivos, astutos y “mano dura” a Teodoro Petkoff (ex líder del Movimiento al Socialismo y ex ministro de Planificación) y Aristóbulo Istúriz conocido por su agresiva actuación como diputado del extinto Congreso Nacional y actual Ministro de Educación, cargo en el cual ha demostrado firmeza o “mano dura” ante los siempre conflictivos gremios magisteriales.
Finalmente, entre los tecnócratas (cuadrante IV) que pudieran llegar a ser presidente, están los muy preparados, discretos, diplomáticos, arrogantes y potenciales mandatarios “mano dura”: Claudio Fermín, Eduardo Fernández y Enrique Salas Romer, de los cuales sólo Eduardo Fernández tiene cierta claridad ideológica como presidente de COPEI; pero tanto a Salas como a Fermín los apoyan una multiplicidad de movimientos políticos que desdibujan su claridad ideológica.
Sin embargo, ninguno de los personajes políticos actuales de Venezuela se aproxima lo suficiente al modelo ideal de presidente porque nuestro Lula, Toledo, Fox  o Kichner aún no aparece; menos nuestro “Neo” con su un programa gerencial de Venezuela grabado en su cerebro. La democracia de este país se ve amenazada por la cultura política populista que lejos de desaparecer, reviste nuevas formas y parece fortalecerse.

Advertencia: Este ensayo es producto de un ejercicio académico de Estadística Multivariable, las categorías asignadas a los cuadrantes (perfiles presidenciales) son mías, así como el análisis e interpretación de los datos. En otras palabras las ideas, opiniones y conclusiones son exclusivamente mías y exonero a la institución educativa de cualquier responsabilidad, para este efecto igual me reservé el nombre de la misma. La muestra se hizo con los participantes y colaboradores del seminario (37 personas), es decir, no es generalizable y es solo un ejercicio.