Uno de los
eventos más difíciles de precisar y conceptuar es el pensamiento, no obstante, se asume como una verdad consensual que
es la característica principal que diferencia a los seres humanos de los otros
seres vivos habitantes de este planeta. Partiendo
de esta verdad consensual, asumo que el pensamiento
es la capacidad (virtud, facultad, potencialidad) humana de generar,
innovar, remozar, sustituir y embellecer ideas;
algo que los animales están aún lejos de alcanzar, según lo sugerido hasta ahora
por científicos, filósofos y metafísicos.
Pero entonces sobreviene la pregunta: ¿Qué
son las ideas? Barrera (1999) responde
que cada quien tiene un concepto distinto de las ideas dejando entrever que no
hay un acuerdo absoluto en su definición. Por esta razón, este autor sólo se atreve a señalar que las ideas
“están asociadas al carácter, con la personalidad, con la mayor o menor comprensión
de las cosas” (p. 41); es decir que son individuales y que a mayor generación, adquisición o
adaptación de ideas, mayor comprensión y conocimiento
de los hechos y circunstancias que envuelven al ser pensante.
Se puede decir que las ideas son las formas de ver (percibir,
abordar, aprehender o comprender) las cosas (hechos, situaciones, seres,
objetos, procesos). De allí, logro inferir que contienen creencias, valores,
juicios, prejuicios, intuiciones, premoniciones, percepciones y comprensiones. Así,
los seres humanos, al pensar o al generar ideas, están construyendo o
transformando su propio entorno o mundo; pues lo que “ven” es lo que “creen”,
“sienten”, “perciben” o “entienden”. Las
ideas son expresiones, sensaciones, explicaciones y deseos.
Bajo este parámetro, las ideas necesitan de
un vehículo, algo que las transporten y las puedan manifestar. Ese vehículo es
la palabra, que le da soporte y ejecución
a la idea. Los juegos de palabras o las combinaciones de ellas, no son
más que representaciones o modelos de lo que se percibe, se intuye o se siente
acerca de sí mismo, del mundo, de la sociedad, de Dios, de la historia y del
Universo.
Entonces cabe preguntarse si no son pocas
las palabras que hay en un diccionario para expresar las miles de ideas que
tienen los miles de millones de seres humanos que coexistimos en la Tierra. Con
este cuestionamiento, comprendo por qué
resulta a veces tan difícil la comunicación y por qué una idea – palabra puede
ocasionar una revolución o una guerra.
De esta manera se me ocurre que las ideologías vienen a ser la
simplificación de ese complejo problema: se establecen ideas generales
para que un grupo de personas sepan compartirlas, comunicarlas,
expresarlas y vivirlas. Las ideologías son sistemas de ideas que interpretan
principalmente al mundo, a la sociedad y a la historia. Las ideologías llevaron
a guerras, pero por otra parte, pueden cohesionar y conducir a grupos y
sociedades a un fin común.
A la luz de este razonamiento, este puede
ser el problema de Venezuela: Hay muchas ideas, pero no están sistematizadas,
puedo asegurar (sin ánimos de generalizar) que en el país las ideologías son
casi inexistentes, o mejor dicho, están
poco fortalecidas o poco actualizadas; las ideas parecen estar divorciadas de
las palabras; no hay conexión entre: sentimiento – pensamiento – expresión –
representación - acción. La razón principal de tal hecho es que vivimos con
ideas prestadas, importadas de otras latitudes, inconsistentes con nuestro contexto,
con nuestras propias intuiciones y percepciones. Hemos relegado el pensamiento
a la mera “adquisición y adaptación” de ideas, olvidando que lo fundamental es
la creación o innovación de las mismas, para luego remozarlas y embellecerlas;
sistematizándolas en una ideología para interpretar y reordenar nuestra
realidad.
Así, hemos fabricado nuestra propia
trampa: Usamos ideas que no nos ayudan a generar otras nuevas, no creamos; por
lo tanto, nos quedamos con menos ideas, y por consiguiente, tenemos menos
comprensión no sólo de nuestra realidad,
sino del acontecer mundial; nos cuesta representar y, por ende, conocer. Esto dificulta la modelación y
transformación de nuestro entorno y del universo mismo, hasta parece un cáncer
intelectual.
Para Venezuela y América Latina ya llegó
la hora de cambiar de actitud. No basta con ser creativos sólo en el aspecto
artístico, necesitamos generar ideas propias en las dimensiones social, moral,
política y económica. La pobreza intelectual conlleva a la miseria económica y
espiritual. Es preciso aprovechar las actuales transformaciones sociopolíticas para
que nos (re) conozcamos y (re) creemos
nuestra existencia en el concierto universal. Para esto es preciso revisar las
ideas que tenemos sobre las ideas, constituir una ideología propia partiendo de
las coincidencias y no de las diferencias. En el país existe talento para ello.
Hay que sentarse a pensar, frenar el cáncer intelectual y sanar nuestro sistema
de ideas con ideas nuevas. .
Referencias: Barrera, M (2001). El intelectual y los modelos epistémicos Sypal:
Caracas.
Games, H (1994). Ideas, palabras, imagen en El Nacional. Caracas 1º de julio.
Comandanta
Me pregunto cuáles serán
los laberintos de tu inextricable alma
Cuál es la fuente de dolor
profundo que humedecen tus ojos
Cuál es tu fortaleza tejida
de ideas y utopías
Cuál es tu camino, cuál es
el destino que percibo y quizás entiendo
En
una imagen televisada pareces cargada de odio
Pero
mi alma a dentelladas me indica una nobleza a mis ojos escondida
Me
gustaría hablarte, discurrir contigo porque presiento que coincidimos
Se
que tengo las palabras esquivas que buscas con desesperación
En una plaza de pueblo
quisiera que nuestros niños interiores jueguen metras
En un banco de plaza de
pueblo quisiera hablar contigo en código adolescente de futuro
En un retrete de plaza quisiera que dibujáramos el país a dos
manos,
aunque en apariencia somos
irreconciliables, sé que lo podemos
lograr
Quizás
compartimos la misma ideología, aunque no los medios
Yo,
también como tú, he sentido los
caprichos del poder malsano
Han
fragmentado y minado nuestra senda de diálogo
Colocamos
mil limitaciones para hablar, porque
usamos mil intermediarios y mil intérpretes
Somos iguales en el fondo y
en la fuente proyectiva de despliegues
Pero el exceso de ideas
cargadas de resentimiento y de diccionarios prestados minimizan la ecuación
comunicacional
Nos marginamos y nos
excluimos ignorando que todos al final somos uno
Quizá
el error es querer diseñar un país, sin advertir que país es lo que somos
Quizá
el error está en construir una nación, desestimando que nación somos todos
La
Umma, la fraternidad, la universalidad, son palabras que han perdido
significado porque las hablamos tanto que las desgastamos, sin haberlas
degustado ni digerido
Después
de cantarte mis inquietudes, sé que el anti nodo relacional entre tú y yo es
menos denso
Espero que desde tu celda
la traición no melle tu alma,
que en el cerro de cemento
devenido en castigo, tal vez puedas reflexionar mi intuición
La libertad resulta a veces
escurridiza, imperceptible, pero es, en verdad, lo que nos mantiene vivos
Nunca, nadie puede
arrebatarnos la libertad, porque los sueños no necesitan del espaciotiempo
Las
celdas no están en un cerro de concreto sino en quien renuncie a sus ideales o
carezca de ellos
Por
eso tú y yo, aunque “estemos” en
extremos engañosos, siempre seremos libres,
eso
nos une, y además nos abre un halo de luz de esperanza para nuestro reencuentro
Felipe Antonio Bastidas Terán. 29 –10 -2004