La didáctica es
una disciplina científica que ha tenido que recorrer un arduo camino para ser
reconocida como tal, de hecho en la actualidad todavía muchos se preguntan si
en realidad es una ciencia, o sí más bien es una tecnología o un arte. El
problema es que la enseñanza es un proceso tan complejo que contiene todos
estos saberes integrados, es decir, la didáctica puede identificarse como
ciencia, arte y tecnología.
La didáctica es un proceso mediante
el cual se crean y se establecen condiciones favorables para la enseñanza, es
decir, de forma intencional, se establecen métodos, técnicas y tácticas para
que una persona enseñe un conocimiento, anime, dinamice o medie un aprendizaje; modele una actividad, para
desarrollar habilidades, destrezas, valores y actitudes en una persona o grupos
de personas. Esta actividad está planificada, organizada de tal forma que
puedan establecerse criterios para la evaluación, con el propósito de
introducir innovaciones para su mejora y optimización; es decir, se evalúa el
proceso con la finalidad de rediseñar constantemente métodos, técnicas y
tácticas de enseñanza que desarrollen efectivamente las competencias a alcanzar
por el grupo de participantes. .
El problema de la didáctica es que
comenzó desde el inicio de la humanidad misma. Fue un saber práctico,
consuetudinario, tan cotidiano, que no se reflexionó sobre sí mismo, sino en
momentos muy específicos de la historia. Así, por ejemplo en Grecia, Sócrates
creó su propia didáctica como lo fue la mayéutica, Platón y Aristóteles fueron
más formales y crearon la Academia y el Liceo respectivamente. En la Edad
Media, la didáctica fue comunitaria, en los talleres artesanales los jóvenes
aprendían diversos oficios de sus maestros, hasta que en la adultez, desarrollaban
todas sus competencias y podían formar
un taller aparte, y se convertían, sin mucho protocolo, en maestros.
Como actividad diaria, natural, no
se reflexionó mucho sobre ella, hasta que Amos Comenio a finales de la Edad
Media, estableciera su Didáctica Magna, acerca de los mejores métodos de
enseñanza. Durante los siglos anteriores la didáctica no tuvo una reflexión
sobre sí misma, incluso fue hasta finales del siglo XIX y durante el siglo XX
cuando se comenzó a debatir sobre el carácter científico, tecnológico o
artístico de esta actividad humana.
Es así como la Didáctica es una
ciencia por cuanto tiene su propio objeto de estudio como lo son los métodos,
técnicas y tácticas de la enseñanza y su evaluación, es decir, los
procedimientos y recursos en ella involucrados. La validez de la didáctica como
ciencia reside en los métodos que poco a poco se han ido recogiendo en la
investigación educativa, es decir, en la investigación en aula y en otros procesos propios de instituciones de
educación (escuelas, liceos, universidades, academias) relacionados con la
enseñanza. También tiene validez gracias a las teorías de la enseñanza que se
han comprobado y establecido, aunque muchas de ellas hayan provenido de
psicólogos y sociólogos, y no de educadores. Otra fuente de validez es el
carácter predictivo, es decir, de acuerdo a las características de cierta
persona o de un grupo se pronostican escenarios didácticos y, en consecuencia,
se pueden aplicar soluciones ya establecidas, que generarán ciertos resultados.
De allí se deriva el carácter
tecnológico de la didáctica, porque su carácter práctico no deja aisladas las
teorías, hipótesis y otros conocimientos; porque el docente es un tecnólogo que diagnostica un
grupo, establece una didáctica (conjunto de procedimientos de enseñanza) que le
permita el efectivo desarrollo de competencias deseables. Evalúa para mejorar,
e introducir correcciones inmediatas.
El perfil práctico de la didáctica
evidencia su característica artística, por cuanto un docente se enfrenta día a
día a situaciones y sucesos complejos e imprevistos, por lo tanto, ha de contar
con habilidad para solucionarlos de forma inmediata, ya que muchas veces no da
tiempo de consultar un libro o establecer una investigación. El profesor día a
día se ve en la necesidad de tomar decisiones y acciones urgentes que le
demandan un alto sentido de creatividad, modestia, asociación, practicidad,
sutileza, firmeza, persuasión, amabilidad; entre muchos otros, es decir, debe
ser un artista, para que su obra que es la didáctica no sólo sea eficaz sino
que también sea bella; es decir, ética y estética.
Así la didáctica es una ciencia con
validez epistemológica en cuanto objeto y métodos de estudio, poder de
descripción, explicación y predicción; es una tecnología porque aplica
criterios científicos en su planificación, organización, aplicación y
evaluación; es un arte porque no basta con el saber científico y tecnológico,
ya que el docente debe ser creativo, ético y estético ante muchas situaciones
complejas y difíciles que se le plantean en su quehacer diario.
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