Explicación y
Comprensión, fundamentos de la Hermenéutica:
La hermenéutica es el método de la
comprensión o interpretación, se parte del hecho que explicación es diferente a
comprensión. Para Mardones (2001) la explicación causal o Erklären es distinta a la Verstehen
que es la comprensión de los
significados, los valores o la intencionalidad del autor de la acción. Según este autor (Ibíd), este último término
ha tenido una evolución azarosa desde Dilthey quien fue quien lo acuñó para las
ciencias sociales hasta una elaboración más reciente de Gadamer que lo presentó
como el método hermenéutico.
Por explicación se entiende la
identificación de un proceso de causa – efecto, entendiendo que todo evento o
fenómeno es producido o generado por uno o varios agentes causales (o
factores). Sin embargo, la comprensión va más allá en el sentido que incluye entender
y conocer las razones o motivaciones del comportamiento de un ser humano o un
actor social; una vez establecida dicha comprensión, se puede llegar a la
interpretación (entendimiento de lo que se observa de acuerdo a las evidencias
disponibles y a las representaciones propias), ya que es imposible asegurar con
exactitud cuáles fueron las motivaciones o razones de actuación de una persona
o fuerza social. La comprensión está relacionada con la intencionalidad de un
actor social, pero esa comprensión se encuentra limitada por la poca capacidad
del ser humano de conocer completamente las motivaciones de otro ser humano,
más aún si no le es accesible en el espacio - tiempo (hechos históricos y
sociológicos).
Schuster (1999) dice que: “La comprensión
puede ser entendida como la reconstrucción de la conciencia del otro en la
propia conciencia, como la reproducción en la conciencia del investigador la
conciencia del investigado” (p. 74).
La
tradición de la comprensión o hermenéutica la inicia Dilthey (1980) al poner sobre la palestra que un método de
las ciencias sociales debería ser distinto al de las ciencias naturales.
Dilthey (1980) comenta:”Las situaciones de la sociedad nos son comprensibles
desde dentro; podemos reproducirlas, desde cierto punto, en nosotros” (p. 82).
Para Dilthey el hecho que el investigador social sea parte de la sociedad, es
decir, que esté inmerso dentro de su propio objeto de estudio, representa una
ventaja, pues puede simular o reproducir los sentimientos, valoraciones y
emociones que envuelven a cualquier hecho de interacción social. Para este filósofo,
lo primero a tener en cuenta es que los hechos sociales no presentan un alto
número de regularidades como sí sucede en los hechos naturales, sus sucesiones
y relaciones son más simples y menos complejas que en los fenómenos sociales e
históricos, rodeados por una serie de condiciones particulares, donde la
emocionalidad e intencionalidad de actores le dan un carácter único a un hecho,
por lo tanto, es muy difícil generalizar en las regularidades; por eso es menester
acudir a la comprensión, aprovechando la ventaja que el investigador tiene como
ser humano para imaginar la situación del otro ser humano que estudia. Para
ello se vale de la similitud, la analogía y la universalidad del ser humano
como sujeto de emociones, intereses, sentimientos y circunstancias.
Posteriormente, Gadamer (1959) citado en
Mardones (2001) establece que la explicación es un paso previo a la compresión
(entender hermeneútico), dicha compresión debe llegar a la interpretación, y
ésta sólo es posible por medio de la interpretación de un lenguaje. Se puede
decir que para Gadamer investigar es traducir el lenguaje de la situación
estudiada (realidad) al lenguaje de quien o quienes buscan comprender
(investigador o investigadores).
Gadamer
(Ob. Cit) establece que se debe interpretar el lenguaje e ir del todo
(contexto) a la parte, pero seguidamente de la parte al todo. Toda oración se entiende
en primera instancia como totalidad, pero además se debe ir de la parte al todo
nuevamente, para así lograr la comprensión total que ya sería la
interpretación.
En un lado opuesto, Stegmüller (1969)
citado en Mardones (2001), señala que la comprensión o Verstehen, sirve para
iniciar el proceso de explicación, contrariamente a como se había establecido
hasta ahora. El hecho de colocarse en la situación del actor histórico e
imaginar sus representaciones que lo llevaron a comportarse de determinada manera,
no da cuenta por sí solo de lo que se
quiere entender; más bien sirve para formular hipótesis que serán contrastadas
e interconectadas con otras evidencias para explicar (procesos causales) el
hecho histórico; de esta forma, la comprensión sería una herramienta para
llegar a la explicación, un paso previo para ella, pero no un fin en sí mismo,
por las limitaciones y el riesgo que significa “ponerse” en los pies del otro.
Por su parte Giddens (1987), establece que
la sociología tiene una doble hermenéutica, ya que los hechos que analiza y
trata de interpretar, ya fueron interpretados por las fuentes que usa ya sean
personas, sistemas de lenguaje o registros. Todo el material de un sociólogo ya
está preinterpretado, por la tanto, su misión es reinterpretarlos estableciendo
nuevas relaciones que no eran tan evidentes para las personas corrientes.
La Hermenéutica como
Método
Abel citado en Schuster (1999) define a la
hermenéutica (comprensión o verstehen) como
“una forma singular de operación que realizamos siempre que intentamos
explicar la conducta humana, intentando empáticamente colocarnos en el lugar
del otro, para entender su comportamiento” (p. 74)
Schuster (1999), explica que Dilthey lo
que quiso destacar es que todo hecho social es un producto o una obra histórica cultural, generada por una mente (estado psicológico), entonces para
llegar al estado mental de los actores históricos culturales o para “reconstruir
el hecho histórico”, hay que buscar el significado en las obras (cultura), la
reconstrucción comienza por la interpretación de las evidencias y registros de
los hechos. Así la hermenéutica deja de ser una técnica y se convierte en un
método. .Para Weber (1969) la interpretación se logra, mediante los siguientes
pasos:
1. Reconstruir
el hecho a estudiar ubicándose desde una perspectiva puramente racional, es
decir, suponer cómo se hubiese actuado de acuerdo a una lógica racional (acción
dirigida a fines)
2. Obviamente
al realizar el ejercicio anterior, el resultado de la suposición será diferente
al resultado real. Por eso seguidamente, se debe reconstruir el mismo ejercicio
pero integrando en la suposición los sentimientos y emociones que pudieron
estar involucrados en la acción (acción endopática); tales como valores,
presiones, miedos, etc.
3. Luego,
al contrastar la reconstrucción racional con la endopática se obtiene el tipo
ideal, que es la generalización del hecho considerando fines, valores,
sentimientos y emociones.
4. Finalmente,
se buscan coincidencias en hechos o actuaciones sociales similares a objeto de
hallar regularidades que permitan establecer generalizaciones que fortalezcan
el tipo ideal elaborado previamente, de
tal forma que éste pueda explicar más de
una situación sociohistórica.
Schulster (1999) y Mardones (2001)
establecen que Dilthey y Weber se mantuvieron en el psicologismo entendido como
el modelo epistémico el cual: “tiene como fundamento el que los hechos, las
cosas, la interpretación de la vida y las expresiones humanas tienen como trasfondo vivencias de cada quien y los actos
son correlatos externos de la interioridad humana…” (Barrera, 2008, p. 74);
presentan a Schutz y a Gadamer como quienes desarrollaron mejor el método
hermenéutico.
Schutz establece que para ser individuo
hace falta pertenecer al mundo social, es frente al mundo social que un
individuo se hace diferente e igual a los demás, la intersubjetividad es
condición del individuo; de allí que la comprensión debe tomar en cuenta el
contexto social, pero teniendo como referente al individuo. Rojas (2007)
establece que para Schutz, la comprensión (verstehen)
es inherente al ser humano como ser social, por lo tanto, se presenta bajo
tres formas (a) como forma experimental del conocimiento de sentido común de
los actos humanos, producto del aprendizaje y la aculturación, es disponer de
un mundo intersubjetivo provisto de significados, (b) como problema
epistemológico que trata de responder a la pregunta ¿cómo es posible
comprender?, y (c) como método de las ciencias sociales, que consiste en
realizar construcciones (tipos ideales) de las actuaciones de los actores
sociales; es decir, el científico ante la imposibilidad de conocer plenamente
los valores, intereses, emociones de los individuos en su cotidianidad, puede
generalizar en algunos casos, pero abstrayendo y separándose del mundo social,
es reinterpretar en mayor perspectiva las interpretaciones y construcciones de
la cotidianidad, y de esta forma elaborar las teorías.
Ritzer (1993) dice que para Schutz el
mundo social era el de la cotidianidad y representaba un mundo o una realidad
distinta a la de la ciencia, entre otros como el arte, el mundo de los sueños,
la religión y la demencia. Los tipos ideales creados por el investigador social
deben recoger el significado de los hechos y acciones del mundo social
(cotidianidad) y vincularse coherentemente al conocimiento científico; para
ello debe cumplir los siguientes criterios (Ritzer,1993):
1. Postulado
de relevancia: Establecer lo que va a ser estudiado y cómo debe estudiarse.
2. Postulado
de adecuación: El científico social debe construir los tipos ideales de manera
que las tipificaciones de la conducta de los actores en el mundo social tenga
sentido para los propios actores como para sus semejantes.
3. Postulado
de coherencia lógica: Deben construirse los tipos ideales con un alto grado de
coherencia, claridad y nitidez y deben ser compatibles con los principios de la
lógica formal.
4. Postulado
de compatibilidad: Los tipos construidos por el científico social deben ser
compatibles con el cuerpo existente de conocimiento científico o deben
demostrar por qué al menos parte de este cuerpo de conocimiento es inadecuado.
5. Postulado
de interpretación subjetiva: Los tipos ideales, así como los modelos más
generales del mundo social, deben basarse en el significado subjetivo que tiene
la acción para los actores reales de la cotidianidad.
En este orden de ideas, Gadamer citado
por Mardones (2001) propone los siguientes fundamentos del método hermenéutico:
(a) comprender es ponerse de acuerdo sobre algo, (b) el lenguaje, es por tanto,
el medio universal para realizar el consenso o la comprensión, (c) el diálogo
es el modo concreto de la comprensión, (d) todo comprender viene a ser un
interpretar, (e) la comprensión, que se realiza siempre fundamentalmente, en el
diálogo por medio del lenguaje, se mueve en un círculo encerrado en la
dialéctica de pregunta y respuesta, (f) la dimensión lingüística de la
comprensión indica que es la concreción de la conciencia de la historia
efectual, (g) la tradición consiste en el medio del lenguaje, en cuanto al
pasado se actualiza, se reconoce su sentido, en el presente, con nuevas
iluminaciones.
Para Schulster (1999) Gadamer lo que trata
de explicar con estos fundamentos es que la comprensión y la hermeneútica son
procesos simultáneos, que están presentes en toda cultura como manifestación
del lenguaje y la comunicación, como método de las ciencias sociales es
secundario y complementario de otros métodos; y además es un proceso de todo
acto cultural incluyendo la ciencia. Lo que se pueden interpretar son textos y
“toda interpretación de un texto representa una apropiación actualizadora del
sentido del texto por parte del intérprete en relación a las posibles
situaciones que se dan dentro de su mundo” (p. 75). Existe una tensión entre la
objetividad del texto y la subjetividad del intérprete, que se resuelve
mediante un acuerdo o consenso, en el cual el intérprete trata de ajustar el texto a su mundo, pero en
esa dinámica también modifica sus juicios previos al interactuar con él texto
contactado. La historia efectual
consiste en que cualquier interpretación del pasado es una creación y una
contextualización del tiempo en el cual vive el intérprete. Tanto el texto
estudiado como el intérprete pertenecen a un momento histórico y una tradición
cultural propias.
Desde un punto de vista pragmático Habermas
(1989) establece que todo acto humano es una acción comunicativa, compuesta por
fines e intereses personales y por aspectos comunicacionales de interpretación
de situaciones para llegar a un acuerdo. En toda acción comunicativa se
involucra un hablante y un oyente que se mueven interdependientemente en tres
tipos de escenarios: (a) el mundo objetivo, (b) el mundo social y (c) el mundo
subjetivo. Todos estos mundos conforman el mundo de la vida. Una situación es
un fragmento del mundo de la vida delimitado por un tema. Un tema son los
aspectos de la realidad que son
resaltados de acuerdo a los intereses y fines de un actor. Cuando un actor se
comunica considera tres criterios de validez para que su mensaje sea entendido:
(a) de verdad (que el objeto del tema exista), (b) normativo (que la acción
pretendida esté acorde con el contexto normativo vigente) y (c) que el interés
manifiesto sea concordante con el fin del actor.
Dentro del contexto de la situación, que es
un fragmento del mundo de la vida, un actor abstrae componentes principales
para poner sobre la palestra un tema,
generando procesos interpretativos que tienen de fondo el mundo de la
vida, el cual ofrece tres tipos de restricciones a sortear: (a) los hechos
(mundo objetivo), (b) las normas (mundo social) y (c) las vivencias (mundo
subjetivo). La situación se presenta como un arco de alternativas de
condiciones y medios para la ejecución de planes.
La interpretación se basa en el saber
preexistente que tiene el ser humano por haber sido socializado dentro de una
cultura, pero este saber no aparece como algo consciente ni controlable por el
actor, es algo implícito y automático; este es el fondo de los procesos de
entendimiento que ofrece el mundo de la vida. La acción comunicativa consiste
en la interpretación de cómo se superan las restricciones que ofrece la realidad en
forma de hechos, normas y vivencias, en función de alcanzar objetivos y fines
de parte de los actores, para lo cual se genera un proceso comunicativo, lo
suficientemente asertivo para que otros actores sociales puedan entenderlo, y
llegar a un acuerdo sobre él. La interpretación se basa sobre saberes
preexistentes provenientes de la cultura y el lenguaje. Por eso es posible el
entendimiento y el acuerdo. Sin embargo, este saber preexistente (tradición
cultural) no es estático, porque se renueva y se transforma con cada nueva
acción comunicativa.
Sintetizando se puede resumir que la
hermenéutica para Habermas (1989) consiste en:
1. Establecer
si la acción comunicativa es verdadera (existe), se ajusta a las normas
vigentes, y atiende a un fin específico-
2. La
interpretación es en primera instancia la tematización de un fragmento de la
realidad que un actor realiza de acuerdo a un plan.
3. Ese
proceso de interpretación no es consciente ni controlable por el actor porque
el es producto de la cultura, su interpretación se basa en un saber
preexistente.
4. Ese
saber preexistente se renueva y se trasciende en cada acción comunicativa.
5. La
acción comunicativa genera un estado de intersubjetividad en el cual se llega a
entendimientos y acuerdos entre actores.
6. El
ser humano bajo esta perspectiva es producto y productor de cultura.
7. Los
hechos, las normas y las vivencias son los primeros obstáculos a superar (o
interpretar) por el actor al iniciar un acción comunicativa.
Bajo la perspectiva la investigación
holística, Hurtado (2000) dice que cuando las investigaciones no son procesadas
de forma estadística, es decir, apelan a estudios basados en textos, la forma,
el lenguaje y la comunicación, se puede llegar a cuatro niveles de análisis:
1. Nivel
perceptual: Comprende el análisis semántico, se limita a lo denotativo a
describir los hechos tal como se presentan. Establece lo que se dice y cómo se
dice.
2. Nivel
aprehensivo: Involucra el nivel significacional, busca el sentido de las
palabras o imágenes; los códigos propios del lenguaje estudiado.
3. Nivel
aprehensivo: Corresponde al análisis connotacional, va más allá de los
significados y se busca interpretar de acuerdo al contexto del objeto de
estudio, a las circunstancias, a la cultura. Trata de develar la
intencionalidad de quien emite el mensaje o del proceso comunicacional que se
estudia.
4. Nivel
integrativo: Involucra los niveles anteriores y hurga entre la complejidad de
los eventos incluyendo la psicología profunda de los protagonistas.
De los niveles anteriores se puede decir
que la hermenéutica como método busca alcanzar los dos últimos niveles expuestos anteriormente por Hurtado (2000).
A manera de conclusión:
La hermenéutica como método que acompaña a otros métodos de investigación
social
Cuando se usa el método fenomenológico se aplica
la hermenéutica una vez que se ha descrito el evento y se aborda la última fase
que es explicar cómo el fenómeno quedó impreso en la conciencia del observador
y cómo cambió su experiencia. En este caso, el investigador en palabras de
Habermas, lo que ha hecho es tematizar,
es decir, abstraer un fragmento del mundo de la vida y colocarlo en una acción
comunicativa que serían los resultados de su investigación.
Cuando se usa el método etnográfico, la hermenéutica
se usa para comprender las normas, tradiciones y lenguaje de un grupo para
poder acceder a su cultura. En el método etnográfico constantemente se
interpreta la realidad observada, ya que en síntesis el investigador trata de
interpretar la realidad estudiada bajo las perspectivas de los sujetos significantes
por medio de la entrevista, y luego la contrasta con su propia percepción
(observación participante). La teoría o el modelo con el cual concluye su
investigación es en sí un acto hermenéutico, si repasamos lo propuesto por
Dilthey, Stegmüller y Gadamer.
Igual sucede cuando se apela al método
investigación – acción, en la fase de problematización, lo que el investigador
hace es tratar de observar cuáles son las situaciones que plantean los
involucrados, en la teorización interpreta cuál es el modelo de los involucrados
para resolver el problema. De igual forma sucede en la fase de la propuesta, la
acción y la evaluación.
Pero yendo más allá, la hermenéutica está
presente en todo método, tipo y diseño de investigación, desde el momento cuando
se delimita la investigación, luego cuando se analiza la información, y sobre
todo cuando se concluye y se comunican los resultados. ¿No es acaso la
investigación una acción comunicativa? ¿Acaso la investigación no es ese
proceso de tensión entre la objetividad del texto (realidad) y la subjetividad
del intérprete (investigador)? Cuando se
habla de que la ciencia es falible, ¿no
se está reconociendo que se actualizó la historia efectual, es decir, que el
avance de la ciencia es la reinterpretación de un hecho o una situación, sobre la cual se ha llegado a un consenso o acuerdo nuevo
de entendimiento? ¿Acaso la ciencia
misma no es un sistema normativo para generar conocimiento? En investigación
social, ¿generalmente lo que se busca no es generar teorías que coincidan con
la interpretación de la realidad que han hecho los actores sociales?
REFERENCIAS
Dilthey
W. (1980). Introducción a las ciencias
del espíritu. Madrid: Alianza.
Giddens,
A. (1987). Las nuevas reglas del método sociológico. Buenos Aires: Amorrortu.
Habermas,
J. (1989).Teoría de la acción comunicativa. Complementos y estudios previos.
Madrid: Cátedra.
Hurtado,
J. (2000). Metodología de la
investigación holística. Caracas: Sypal.
Mardones,
J. (2006). Filosofía de las ciencias
humanas y sociales. Materiales para una fundamentación científica. Bogotá:
Antrhopos.
Rojas,
B, (2007). Investigación Cualitativa.
Fundamentos y praxis. Caracas: FEDUPEL.
Ritzer,
G. (1993). Teoría Sociológica Clásica. Madrid
Mc Graw Hill.
Schulster,
F. Pluralismo metodológico en las ciencias sociales. En Scarano, E. (Coord.)
(1999). Metodología de las Ciencias
Sociales. Lógica, lenguaje y racionalidad. Buenos Aires: Macchi.
Weber,
M. (1969). Economía y sociedad. Esbozo de
sociología comprensiva. México: Fondo de Cultura Económica.
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