Las técnicas son
las formas como se recolectan los datos, y los instrumentos son los medios
donde esos datos quedan registrados de la manera como el investigador ha pre
establecido. En investigación social, las técnicas son múltiples. Las más
comunes y utilizadas son la encuesta, la entrevista, la observación. En la
encuesta se formulan preguntas cerradas a una o a varias personas para obtener
información. El instrumento más conocido es el cuestionario con interrogantes
preferiblemente dicotómicas o de selección simple; hay algunos autores que
establecen que se puede incluso dar más de dos alternativas. Cuando el
instrumento no quiere información, sino medir opiniones o actitudes se apela a
la escala; donde se establecen afirmaciones y el encuestado determina en que
magnitud posee la actitud, o en qué medida está de acuerdo con un enunciado.
Otro instrumento es la prueba de conocimiento para medir información, destrezas,
habilidades y valores en una población. La encuesta es una técnica que es por
escrito y generalmente es auto administrada, aunque esto no sucede siempre. La encuesta es aplicable
cuando se requiere obtener información de una gran cantidad de personas. La
estadística es la técnica ideal para procesar los datos aportados por la
encuesta.
Existe además la técnica de la
entrevista. Su único instrumento es la guía o el guión de entrevista, que son
los puntos previos que prepara el investigador para que la conversación no se
desvíe hacia otros temas. Aquí el fin no es la cantidad de información, si no
la calidad; consiste en una conversación entre una persona que pregunta y otra
(u otras) que contesta (n) con respecto a un tópico estipulado. Se graba la
conversación y luego se transcribe la entrevista. Esta se categoriza (análisis
de contenido) y se puede graficar con mapas conceptuales o incluso se le puede
dar tratamiento estadístico, lo que ahora es mucho más fácil gracias al
Programa Atlas Ti.
La técnica de la observación
consiste en captar a través de los sentidos la información que se requiere para
la investigación. Para algunos autores el investigador pasa a ser el
instrumento. Si la observación es estructurada se emplean instrumentos como la
Lista de cotejo, la Guía de Observación, la Matriz de Análisis o la Escala de
observación. En este caso el investigador ya establece de antemano que se va a
observar. A los datos se les da procesamiento estadístico si es necesario.
Cuando el investigador no sabe o no quiere establecer los criterios de
observación, apela a instrumentos como el registro anecdótico, el diario o
registro de observación, donde anota todo lo que puede observar; esto da pie
para estructurar mejor su investigación; se aplica en los abordajes
inestructurados (etnográficos o fenomenológicos). La observación puede captar
tantos datos de fuentes de campo, de laboratorio o documentales. La observación
inestructurada usa como técnicas de procesamiento y análisis, el análisis de
contenido, el análisis semiológico y se vale de mapas conceptuales, esquemas,
flujogramas y cualquier tipo de infografía que represente lo observado.
Adicionalmente están las técnicas
participativas en las cuales el investigador no encuesta, ni entrevista, pero
apela a diversas técnicas pedagógicas para “visualizar” lo que los informantes
no pueden o les cuesta plasmar de forma escrita o verbal. Aquí se tiene por
ejemplo el reloj, el dibujo, la representación teatral, el árbol de problema
(causa – efecto), el reloj. Estas técnicas se usan en la investigación acción
cuando las comunidades son analfabetas, o tienen barreras comunicacionales,
como lo son las comunidades rurales latinoamericanas. También se pueden aplicar
en niños o cuando se trabaja con grupos en actividades como foros, seminarios,
etc; que tienen como fin extraer información, propuestas, inquietudes y al mismo
tiempo, cohesionar al grupo y crear sentido de pertinencia e identidad de forma
amena y entretenida.
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