En una investigación realizada recientemente en Venezuela, se pudo
evidenciar que el populismo seguirá presente en el imaginario político de la
ciudadanía. Este estudio, adelantado por una institución académica en 2004,
tuvo como objetivo precisar cuáles de los personajes públicos actuales se
acerca al modelo ideal de un presidente; para establecer las probabilidades que
tienen de ser elegidos como primeros magistrados de la república.
La investigación comenzó con un estadio exploratorio donde se
realizaron entrevistas abiertas acerca
de las características principales que debe reunir un mandatario. El estadio
descriptivo se cubrió aplicando dos instrumentos: En primer lugar, una Escala de medición de opiniones acerca
del perfil ideal de un presidente, en la cual la muestra escogida estimó en
un rango de puntos del 1 al 10 el peso o el valor de cada una de las 28 características del prototipo presidencial
detectadas en el estadio anterior; en segundo lugar, la misma muestra calificó
dentro de un puntaje del 1 al 10, en qué medida 16 personajes públicos poseían
cada uno de los 28 aspectos de dicho prototipo. La finalidad era establecer
quiénes se aproximan o “se parecen” más al presidente deseado por los
venezolanos.
Dado que en este estudio fueron medidas mediante puntaje 28 características del prototipo presidencial
en 16 posibles aspirantes a la máxima magistratura del país, se escogió el
análisis factorial de componentes principales que es el método estadístico
utilizado en estos casos.
Los resultados preliminares del estadio descriptivo arrojaron dos
factores principales, es decir, dos sinergias, dos representaciones del modelo
ideal del presidente según las características (variables) que más se
relacionaban entre sí de acuerdo a los puntajes otorgados por la muestra tanto
para los 16 personajes públicos como para el prototipo ideal.
Según el Factor 1, que es el más significativo, las características
(variables) más representativas (en una escala del 0 a 1) que debe poseer un
presidente son: Cumplimiento (0.83), Claridad Ideológica (0.81), Sencillez
(0.79), Popularidad (0.73) y Capacidad Gerencial (0.70), en lado contrario,
Arrogancia (-0.46), Astucia (-0.33), Agresividad (-0.12). En este factor el presidente ideal de Venezuela ha de ser un
gerente, un experto técnico que gracias a su capacidad gerencial y a su
claridad ideológica cumpla con su plan de gobierno y con las exigencias de la
sociedad, pero además debe poseer rasgos carismáticos como: popularidad y sencillez; es decir, se
requiere de un Gerente o Tecnócrata Carismático para ocupar la presidencia de
Venezuela. Los rasgos carismáticos se afianzan debido al rechazo de una persona
arrogante y agresiva para aspirar a la máxima magistratura; se pide además que no combine sus capacidades
gerenciales con la astucia y una mano dura del mando.
De acuerdo al Factor 2, el cual integra menos
características significativas, los rasgos más resaltantes de un presidente
son: Diplomacia (0.85), Discreción (0.75), Académico (0.68), Cultura (0.50), en
extremo opuesto, Agresividad (-0.75), Mano Dura (-0,68) y Espontaneidad (-0.59).
Los rasgos característicos del futuro presidente venezolano según el
factor 2, perfilan a una persona con instrucción y carrera política, la
tendencia es hacia un aristócrata; ya que hacia el lado opuesto lo que menos
debe poseer es espontaneidad, mano dura ni agresividad. El factor 2 perfila
para la presidencia un “Aristócrata Diplomático”. En esta primera lectura, no
se observa la caracterización de la percepción de los venezolanos con respecto
a su máximo líder, sin embargo, al superponer ambos factores, imaginando que el
siguiente gráfico es tridimensional se puede evidenciar una carga ideológica
populista de los venezolanos. Así se tiene.
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Diplomático,
Discreto, Académico, Culto, Astuto, Arrogante, Agresivo, Mano Dura.
(IV)
“TECNÓCRATA”
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Diplomático, Discreto, Académico, Culto,
Cumplimiento, Claridad Ideológica, Sencillo, Popular, Capacidad Gerencial
(I)
“POPULISTA TECNOCRÁTICO”
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(III)
“AUTÓCRATA IMPROVISADO”
(Anti – político,
Neopopulista)
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Agresivo, Mano
Dura, Espontáneo, Astuto, Cumplimiento, Claridad Ideológica, Sencillez,
Popularidad, Capacidad Gerencial
(II)
“POPULISTA TRADICIONAL”
(Político –
Autócrata – Carismático).
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Cuadro 1. Perfiles del Modelo Ideal de Presidente según el ejercicio intelectual (2004)
Como se puede observar en el cuadro 1, de los cuatro perfiles de
presidente, tres tienden hacia el modelo populista con su característico acento
autócrata. El cuarto perfil también se aleja del modelo democrático, ya que reúne
las características de un tecnócrata, que según Alfredo Ramos Jiménez, es una
nueva forma de autoritarismo, pues se le da prioridad a los aspectos técnicos,
por encima de principios democráticos, como el consenso y la negociaciación, en
el trazado de políticas públicas; sobre todo, las económicas y sociales.
De estas cuatro categorías, surge una novedad, y es el aporte más
significativo de este estudio: se trata del perfil más significativo ubicado en
el cuadrante I. La mayoría de los venezolanos aspiran un líder carismático pero
con una alta preparación; una mezcla de
un tecnócrata y un Mesías. El populismo y su
subgénero el neopopulismo (propio de los 90’) se caracterizaban porque
los latinoamericanos reclamaban un líder con alto carisma y conexión con las
masas “el pueblo”, surgido del pueblo, identificado con el pueblo; pero ahora
en Venezuela, se exige que ese líder sea culto, preparado, con claridad
ideológica, y capacidad gerencial, y al mismo tiempo sencillo; pero muy
diplomático y discreto, nada que ver con los rasgos agresivos y violentos de
los líderes populistas tradicionales y neopopulistas latinoamericanos.
Hasta los momentos, debido a la novedad de esta categoría, no se
tienen ejemplos cercanos en Venezuela y América Latina; pero se pudieran asomar
como políticos de esta nueva tendencia personajes como Vicente Fox, culto,
diplomático, discreto pero no muy popular, también se aproxima un poco Néstor
Kichner, el actual presidente de Argentina tecnócrata de cierta popularidad, Luis Ignacio Lula Da Silva de Brasil, salido
“del pueblo” con carrera política, muy discreto y excelente diplomático, Alejandro Toledo, venido del pueblo,
identificado con el pueblo y con amplia trayectoria política (asesor internacionalista).
Algunos de estos con cierta claridad ideológica, ya que es preciso recordar que
para identificarse con el “pueblo” no es
bueno expresar una ideología específica y coherente, pues para convencer a las
masas se ha de ser un poco ambiguo y general.
Otro grupo importante de venezolanos añoran al líder populista
tradicional (II cuadrante): agresivo, mano dura, espontáneo, astuto, cumplidor,
con claridad ideológica, sencillo, popular y con capacidad gerencial. Esta
categoría es clara y en ella se pueden incluir perfectamente los grandes
líderes populistas latinoamericanos: Domingo y Evita Perón, Getulio Vargas y
Fidel Castro. En Venezuela, con su subgénero de populismo .- partidista (1959
–1998), se tiene a los líderes de Acción Democrática, sobre todo los de los
gobiernos iniciales de la democracia representativa: Rómulo Betancourt, Raúl
Leoni y Carlos Andrés Pérez; aunque de este último su capacidad gerencial haya
quedado en entredicho.
En el III Cuadrante, se observa las características autócratas de
los líderes neopopulistas latinoamericanos, que se diferencian de los
populistas tradicionales, en su carencia ideológica - partidista, poca
preparación y escasa carrera política. Llegan a la presidencia vía electoral
por razones circunstanciales que le dieron popularidad, como acceso a los
medios o golpes de Estado. Los casos más evidentes son Hugo Rafael Chávez y Lucio Gutiérrez, ambos promovidos y
conocidos políticamente por participar en golpes de Estado aunque son militares
de rango medio (venidos del pueblo). Entran en esta categoría Irene Sáez, ex alcaldesa del municipio
(capitalino) de Chacao y ex - candidata a la presidencia de Venezuela,
famosa por ser ex Miss Universo, y Rubén
Blades, ex candidato a la presidencia de Panamá cuyo mérito público fue ser
cantautor y actor de Hollywood. Son personalistas y autócratas; fundaron
movimientos exclusivos para lanzarse a la presidencia (MVR de Chávez, IRENE de
Irene Sáez y Papa Egoró de Blades).
En el cuarto cuadrante, como se dijo anteriormente, están los que
prefieren para presidente a un tecnócrata, versión moderna de la meritocracia
de Platón. Cercanos a este cuadrante se tiene a Noemí Sanín ex candidata de
Colombia y un caso peculiar con rasgos del perfil anterior Alberto Fujimori ex
presidente de Perú, arrogante, académico, diplomático y muy “mano dura”.
Como se puede observar los venezolanos están muy lejos de desear un
presidente democrático, respaldado por instituciones, más humano y menos
perfecto. Se sigue deseando un Mesías, ahora culto y preparado, para que nos
salve, pero eso sí muy popular y sencillo; es decir, el populismo parece un
virus que lejos de desaparecer se transforma y se adapta a los valores de la
mundialización y la globalización; es decir, el Mesías ha de ser ilustrado, con
amplios conocimientos una suerte de “Neo”, el personaje de la película “The
Matrix”, venido de un mundo perfecto, para librarnos de éste imperfecto.
Pero el análisis no llega hasta allí. De acuerdo al segundo
instrumento aplicado, los personajes públicos actuales que entran en el I
cuadrante, cercanos al prototipo ideal, son Rafael Caldera, próximo al factor
2: Diplomático, Discreto, Culto, Académico, casi arrogante; Juan Fernández de
“Gente del Petróleo” (ex empleados de Pdvsa) es quien se acerca más al modelo
ideal ubicándose en el centro del cuadrante; parece que reúne las
características del Líder Populista Tecnócrata, pero no en la magnitud deseada:
es estudiado, es gerente, se ve cumplido, sencillo, aunque no muy popular entre
todos los venezolanos. Julio Borges de Primero Justicia está en la línea
divisoria entre el Tecnócrata Populista y el Populista Tradicional. En el
cuadrante II, para verificar la incipiente teoría producto de este estudio, se
ubicaron Enrique Mendoza y Antonio Ledezma, salidos de las filas de los
partidos COPEI y Acción Democrática. Son políticos tradicionales, con
identificación ideológica, populares, con cierta agresividad y astucia.
De acuerdo al análisis anterior, en la categoría de “Autócrata” o
Líder Neopopulista (anti político, cuadrante III), la más lejana del modelo
ideal, están los personajes agresivos y famosos no precisamente por su cultura
académica, ni su carrera política, ni su claridad ideológica. Así se tienen a:
Hugo Chávez (ex golpista y actual presidente de la república), Carlos Ortega
(líder sindical), José Vicente Rángel (periodista y analista no graduado).
También se identifican como agresivos, astutos y “mano dura” a Teodoro Petkoff
(ex líder del Movimiento al Socialismo y ex ministro de Planificación) y
Aristóbulo Istúriz conocido por su agresiva actuación como diputado del extinto
Congreso Nacional y actual Ministro de Educación, cargo en el cual ha
demostrado firmeza o “mano dura” ante los siempre conflictivos gremios
magisteriales.
Finalmente, entre los tecnócratas (cuadrante IV) que pudieran llegar
a ser presidente, están los muy preparados, discretos, diplomáticos, arrogantes
y potenciales mandatarios “mano dura”: Claudio Fermín, Eduardo Fernández y
Enrique Salas Romer, de los cuales sólo Eduardo Fernández tiene cierta claridad
ideológica como presidente de COPEI; pero tanto a Salas como a Fermín los
apoyan una multiplicidad de movimientos políticos que desdibujan su claridad
ideológica.
Sin embargo, ninguno de los personajes políticos actuales de
Venezuela se aproxima lo suficiente al modelo ideal de presidente porque
nuestro Lula, Toledo, Fox o Kichner aún
no aparece; menos nuestro “Neo” con su un programa gerencial de Venezuela
grabado en su cerebro. La democracia de este país se ve amenazada por la
cultura política populista que lejos de desaparecer, reviste nuevas formas y
parece fortalecerse.
Advertencia: Este ensayo es producto de un ejercicio académico de Estadística
Multivariable, las categorías asignadas a los cuadrantes (perfiles
presidenciales) son mías, así como el análisis e interpretación de los datos.
En otras palabras las ideas, opiniones y conclusiones son exclusivamente mías y
exonero a la institución educativa de cualquier responsabilidad, para este
efecto igual me reservé el nombre de la misma. La muestra se hizo con los
participantes y colaboradores del seminario (37 personas), es decir, no es
generalizable y es solo un ejercicio.
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