Maracay,
11 de mayo de 2006
Un grupo de participantes del postgrado en Educación Rural a cargo de la
Investigadora Belkis Flores, se pudieron percatar por medio de diversas fuentes
que no todo lo que se dice Investigación – Acción (IA) o Investigación Acción
Participativa (IAP) lo es. Es así como
al revisar una docena de estudios de diversos países latinoamericanos y
España, que se inscribían dentro de esta modalidad, se comprobó que ninguno lo
era. En primer lugar, algunos no llegaban a ser ni siquiera investigación por
cuanto no generaban ningún tipo de conocimiento novedoso, intencional, metódico
ni sistemático. Se suele confundir promoción socio cultural con (IA - IAP) porque
se realizan actividades como teatro social, pero sin que esta tenga fines
investigativos. Otras simplemente son un cascarón, es decir, el informe se
presenta bajo la forma de la IA o IAP, pero su método sigue siendo el método
científico positivista. Otros ni siquiera se les identificó método alguno,
presentaron inconsistencia y generalidad de objetivos, conclusiones vagas y generales.
La principal confusión es que se
cree que al usar técnicas de investigación participativa o grupal, ya se realizó
IA o IAP. Nada menos cierto. Un diagnóstico participativo es muy válido pero si
no se avanza hacia otros estadios no es IA-IAP, porque faltaría la teorización,
la propuesta de transformación, la aplicación de la propuesta, su evaluación y
luego su rediseño y nueva aplicación (¿nada más?). Algunos llegaron a proponer
pero nunca aplicaron. Otros observaron o revisaron programas en ejecución o ya
aplicados, sin ningún tipo de criterios o sistematicidad que los pudiera ubicar
en una investigación analítica o evaluativa.
En lo anterior cabe alertar que se
está tomando muy a la ligera a la IA y a la IAP, sin que con esto se desestime el trabajo
intelectual desarrollado por sus autores, entre los que destacan, tesistas,
grupos de investigadores y universidades.
Por ende, es preciso revisar qué se entiende y qué se espera de ellas. Pero lo
más alarmante es que aún se confunde no sólo los tipos o modalidades de
investigación, sino que se sigue confundiendo este tipo de conocimiento con otros
ejercicios intelectuales.
El llamado es entones para las
universidades que son quienes forman a la mayoría de los investigadores, para
que profundicen sus presupuestos
epistemológicos, teóricos y metodológicos a fin de que su generación de
conocimiento sea más válida y sobre todo, coherente y efectiva.
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