martes, 4 de marzo de 2014

La Planificación y la Educación Rural

La planificación es el acto por medio del cual una persona u organización, establecen las metas y fines que quiere alcanzar en un futuro, describiendo con lujo de detalles los programas, proyectos y actividades, que conllevan a esos objetivos, con el menor tiempo y costo posibles. La planificación prevé los potenciales eventos y escenarios que pueden afectar o favorecer el acceso a las metas planteadas. De esta forma, la planificación no es más que tomar el control del presente para construir un futuro deseado, teniendo como premisa la racionalidad y la previsión.
            Planificar es adelantarse al futuro, proyectarse en él y organizarse en función de los recursos disponibles actuales en prosecución de metas establecidas. Planificar es investigar el pasado, el presente y el futuro, para reducir la incertidumbre acerca del contexto y poder avanzar hacia el estado anhelado con un alto rango de éxito. Planificar es una actividad básicamente humana que ha permitido la supervivencia del ser humano en sociedad, y ha favorecido el desarrollo actual de las naciones y los grupos organizados.
            La planificación está en todas las actividades humanas, incluyendo la educación. En todo proceso educativo se deben organizar recursos y potencialidades humanas en función de objetivos de aprendizajes, mediante la elaboración de programas y proyectos pedagógicos. Sin planificación la educación no tiene razón de ser; de hecho, dependiendo del grado de planificación dependerá el nivel educativo alcanzado. Se ha demostrado científicamente que los mejores resultados educativos se logran gracias a las instituciones y docentes bien planificados. La planificación del estudio también es una responsabilidad del estudiante, lo que asegura un mayor rendimiento en sus aprendizajes y calificaciones.  Sin planificación la educación se vuelve conflictiva y poco eficiente.
            La planificación permite transformar las realidades hacia lo deseado. La filosofía establece el ideal de persona y de sociedad, y la educación es la encargada de hacer patente esos ideales, le toca construir al ser humano y a la sociedad de acuerdo con los objetivos establecidos en las leyes y políticas nacionales y regionales.
La educación rural es responsable de transformar los contextos no urbanos en sociedades con alta calidad de vida. La educación rural trata de alcanzar el desarrollo integral y sostenible que mejore las condiciones de vida de los asentamientos agrícolas. Para ello, es necesario que se planifique bien, con la finalidad de organizar las comunidades para que establezcan sus metas en consonancia con los fines del desarrollo rural reseñado en leyes y políticas nacionales, y desde ese parámetro, activar las transformaciones a través de la investigación y la educación.

            En este orden de ideas, la educación rural es en primera instancia planificadora del desarrollo comunal, debe ser por lo tanto, investigadora, pertinente e integral, capaz de lograr junto con estudiantes y comunidad, el conocimiento y reconocimiento de su pasado, su presente y su futuro; por medio de una valoración que rompa los viejos esquemas que las han mantenido en una subordinación económica, política y social. La educación rural sin planificación sólo logra afianzar más los esquemas de explotación de los campesinos y el abandono de los espacios rurales; es decir, tiene el efecto contrario a su razón de ser. 

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