La planificación
es el acto por medio del cual una persona u organización, establecen las metas
y fines que quiere alcanzar en un futuro, describiendo con lujo de detalles los
programas, proyectos y actividades, que conllevan a esos objetivos, con el
menor tiempo y costo posibles. La planificación prevé los potenciales eventos y
escenarios que pueden afectar o favorecer el acceso a las metas planteadas. De
esta forma, la planificación no es más que tomar el control del presente para
construir un futuro deseado, teniendo como premisa la racionalidad y la
previsión.
Planificar es adelantarse al futuro,
proyectarse en él y organizarse en función de los recursos disponibles actuales
en prosecución de metas establecidas. Planificar es investigar el pasado, el
presente y el futuro, para reducir la incertidumbre acerca del contexto y poder
avanzar hacia el estado anhelado con un alto rango de éxito. Planificar es una
actividad básicamente humana que ha permitido la supervivencia del ser humano
en sociedad, y ha favorecido el desarrollo actual de las naciones y los grupos
organizados.
La planificación está en todas las
actividades humanas, incluyendo la educación. En todo proceso educativo se
deben organizar recursos y potencialidades humanas en función de objetivos de
aprendizajes, mediante la elaboración de programas y proyectos pedagógicos. Sin
planificación la educación no tiene razón de ser; de hecho, dependiendo del
grado de planificación dependerá el nivel educativo alcanzado. Se ha demostrado
científicamente que los mejores resultados educativos se logran gracias a las
instituciones y docentes bien planificados. La planificación del estudio
también es una responsabilidad del estudiante, lo que asegura un mayor rendimiento
en sus aprendizajes y calificaciones. Sin planificación la educación se vuelve
conflictiva y poco eficiente.
La planificación permite transformar
las realidades hacia lo deseado. La filosofía establece el ideal de persona y
de sociedad, y la educación es la encargada de hacer patente esos ideales, le
toca construir al ser humano y a la sociedad de acuerdo con los objetivos
establecidos en las leyes y políticas nacionales y regionales.
La educación rural es responsable de transformar los contextos no urbanos
en sociedades con alta calidad de vida. La educación rural trata de alcanzar el
desarrollo integral y sostenible que mejore las condiciones de vida de los
asentamientos agrícolas. Para ello, es necesario que se planifique bien, con la
finalidad de organizar las comunidades para que establezcan sus metas en
consonancia con los fines del desarrollo rural reseñado en leyes y políticas
nacionales, y desde ese parámetro, activar las transformaciones a través de la
investigación y la educación.
En este orden de ideas, la educación
rural es en primera instancia planificadora del desarrollo comunal, debe ser
por lo tanto, investigadora, pertinente e integral, capaz de lograr junto con
estudiantes y comunidad, el conocimiento y reconocimiento de su pasado, su
presente y su futuro; por medio de una valoración que rompa los viejos esquemas
que las han mantenido en una subordinación económica, política y social. La
educación rural sin planificación sólo logra afianzar más los esquemas de
explotación de los campesinos y el abandono de los espacios rurales; es decir,
tiene el efecto contrario a su razón de ser.
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