Las
lógicas de la Propiedad Intelectual
Reseña
Crítica del Artículo de:
Edgardo Lander (2001). Los derechos de
propiedad intelectual en la geopolítica del saber de la sociedad global. Comentario Internacional. (2) II
semestre.
Por Felipe A. Bastidas
T.
De
acuerdo con el autor analizado la propiedad intelectual es un dispositivo de la
geopolítica del saber en la red del poder del sistema mundo moderno que se viene fraguando
desde 1492, cuyo punto álgido es la sociedad global entendida como sistema
universal de capitales bajo el esquema del neoliberalismo. De esta forma, según
la lectura y su posterior reflexión, se pueden señalar cinco lógicas en la
estructura de dominación de la propiedad intelectual como institución social
moderna:
1.
La lógica moderna del control sobre la naturaleza: La
naturaleza como un ente externo a la racionalidad humana fue inaugurada por
Descartes, de allí que desde entonces se haya convertido en un eje nuclear de
la modernidad cuya teleología es el dominio y control de la naturaleza por
medio de la ciencia y la tecnología. Si se consideran entonces la ciencia y la
tecnología como medios de producción, resulta bastante lógico inferir que estas
dos dimensiones del saber humano hayan sufrido desde la Revolución Industrial
un acelerado proceso de privatización y capitalización. El medio para este fin
es la propiedad intelectual, es decir, capitalizar el conocimiento científico y
tecnológico como únicas vías para la
explotación de la naturaleza y como forma de control del capital que en ellas
se invierten y de la rentabilidad y excedentes que puedan producir.
Y
es que no solo los medios de producción (ciencia y tecnología) pasan a ser
capital sino que los productos transformados por ellas pasan a capitalizarse;
de allí los intentos de patentes sobre material genético y biológico
modificado, incluyendo semillas, células madre y órganos. El control sobre la
naturaleza es compatible con el dominio económico y después político del nuevo
mundo emergente producto de la intervención humana en las diversas formas de
vida y subsistencia: desde la nanotecnología, pasando por las semillas para los
alimentos transgénicos, la industria farmacéutica, hasta la exitosa
inteligencia artificial que combina cerebros de ratones con electrodos y
maquinaria artificial.
Las
proyecciones pesimistas de un mundo emergente patentizado no han sido desplegadas
desde el sur, sino en numerosas veces por Hollywood, sobre todo a partir de la
década de los 80’ del siglo XX: Terminartor,
Cyborg, The Matrix, X Men, por citar los más publicitados.
2. La lógica moderna del
individualismo de la creación humana: La modernidad y el
individualismo inaugurado por Descartes han creado la falsa idea de que la
creatividad es un ejercicio individual, lo cual resulta contradictorio al
interior de la lógica científica, ya que los investigadores de la creatividad
insisten en que ésta se da en la medida que la persona obtiene mayor información
(creación de otros) y que una fase importante como la fluidez de las ideas es
justamente el intercambio con otras personas. Para que la creación resulte en
innovación esta debe ser valorada y evaluada por un número considerable de
personas antes de divulgarse en masa, reproducirse o difundirse. Pero percibir
la creatividad como un acto individual y no colectivo es la vía expedita que la
propiedad intelectual abre para el control del capital sobre la naturaleza y el
mundo emergente generado por la ciencia y la tecnología. Hasta la entrada de la
modernidad el saber se consideraba colectivo e intercambiable de una cultura a
otra.
3. La legitimación de la empresa
capitalista como única fuente de creación intelectual:
Decretada la individualidad de la creatividad, la invención y la innovación,
éstas se han ido desplazando cada vez más de las universidades y del Estado a
las empresas multinacionales. De hecho el mandato actual es que las
universidades se autofinancien vendiéndoles su creación intelectual a las
empresas, para esto es necesaria la institución de la propiedad intelectual. A
esta lógica responden las políticas científicas e industriales que
focalizan el incentivo de la innovación
hacia las empresas privadas y de éstas como titulares de sus patentes,
independientemente que el origen de la innovación sean las instituciones
públicas, las universidades o la comunidad misma. De esta forma, directa o
indirectamente se valora y visibiliza la innovación que responda a los
intereses de la rentabilidad y la productividad, quedan relegadas las
tecnologías sociales y cualquier otra cuya reproducción no genere plusvalía.
4.
La imposición del conocimiento científico – tecnológico como único y universal
dentro de la lógica moderna: La capacidad de
sistematización y registro de la ciencia y la tecnología modernas de carácter
individual-universalista facilita la propiedad intelectual, como una forma de
dominio y control no solo sobre la naturaleza sino sobre los otros a quienes se
les ha impuesto las formas de vida moderna. La poca viabilidad para patentizar
los conocimientos ancestrales, de tradición oral y colectivos no-euroccidentales
los exime de ser legitimados por cuanto no representan una forma de dominio
sobre otros y por ello no son una institución en la sociedad globalizada. Este
desconocimiento también esconde el hecho de que el poder capitalista expolia y
se apropia de los saberes no modernos para luego estructurarlos y, de esta
forma, patentizarlos y venderlos en forma de mercancía a sus sociedades de
origen.
Así
ocurrió con el cacao, vendido luego en chocolate con recetas patentadas, la
papa, el maíz, el tabaco, el café, las medicinas naturales y sintéticas, entre
muchos otros. La marihuana y la cocaína serán patentizadas y legitimadas cuando
se descubra la vía para capitalizar sus efectos benéficos, es decir, su
procesamiento como medicina y complemento alimenticio y puedan ser consumidas
por sus sociedades de origen en forma de mercancía y no como un producto que
está disponible y al alcance en su medio físico: La propiedad intelectual
pudiera ser el medio para ello.
5.
La lógica posmoderna de individuación
extrema donde el ser humano se concibe a sí mismo como mercancía y mercadólogo
de sus propios talentos bajo el formato de una libertad
disfrazada que lo coloca en una situación más vulnerable frente al mercado
globalizado. La tendencia es que las personas innoven y mercadeen sus
creaciones intelectuales en un espacio reducido en contraposición a las
multinacionales que patentan sus
tecnologías para ser mercadeadas a escala global. La persona reducida a un ser
individual no puede competir contra las multinacionales, sin embargo, se le
crea la falsa idea de una libertad que le permite patentar sus talentos, productos y creaciones intelectuales los
cuales pueden ser consumidos cuando mucho por un mercado reducido mediante las
redes sociales. Una situación similar sucede con las famiempresas y las
microempresas. De ser exitosa una innovación fuera de los ámbitos personal,
comunal, la economía informal o en la fami y micro empresa es probable que sea
expoliada y patentada por organizaciones que tienen los recursos, los medios y
los incentivos estatales para hacerlo.
Esta
falsa idea de libertad individual y propiedad intelectual, se sostiene porque
se presentan como exitosos aquellos que pudieron convertirse en talento,
mercancía y mercadotecnia en sí mismos como es el caso de artistas pop, beisbolistas,
futbolistas y otros deportistas famosos, quienes venden su imagen a
multinacionales y gobiernos, capitalizan su persona-imagen (llegando algunos a
perder su perspectiva entre persona y personaje); incluso han asegurado partes o los órganos de
su cuerpo base de sus talentos. Esta falsa conciencia hunde más al ser humano
en un proceso de enajenación, coartando los procesos colectivos que generan la
creatividad y la innovación; mientras al interior de las multinacionales sí se
crean equipos de trabajo que generan creaciones colectivas que luego se
patentizan.
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